El calor no pide permiso. Este fin de semana, una cúpula de calor se expande por el centro de Estados Unidos. Setenta millones de personas están bajo avisos oficiales por calor extremo.
Las temperaturas suben por encima de los 37,8°C desde Dallas hasta Dakota del Norte. En el oeste de Nebraska, los pronósticos marcan hasta 42°C el sábado y el domingo. En Denver, podrían batirse récords históricos. Las temperaturas están entre 5,6°C y 8,3°C por encima de lo normal para esta época.
Lo que agrava el cuadro es la humedad. Los índices de calor superarán los 40,5°C desde Minnesota hasta Mississippi. Y las noches no traen alivio. «No se espera que las temperaturas mínimas nocturnas bajen lo suficiente», advirtió Bob Oravec, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional. El estrés térmico se acumula día tras día.
Oravec fue claro sobre la duración del fenómeno: «Parece que va a permanecer prácticamente estacionaria en esa posición a medida que avancemos en la semana». Podría haber cierto alivio hacia el próximo fin de semana. Incluso eso, dijo, podría ser temporal.
La franja afectada es enorme. Va desde el desierto del suroeste hasta la Costa del Golfo. Alcanza la región centro-norte y las Grandes Llanuras. Montana y Wyoming, zonas normalmente moderadas, también superarán los 37°C durante la semana. Para el miércoles, Texas y varios puntos de la Costa del Golfo vivirán las peores bolsas de calor.
Las autoridades identifican a los grupos en mayor riesgo: niños, adultos mayores y personas con condiciones médicas preexistentes. La recomendación es directa: buscar aire acondicionado, beber agua, limitar el tiempo bajo el sol. Denver habilitará áreas en centros recreativos. En el Indianapolis Motor Speedway, para la Brickyard 400, se ofrecerán estaciones para rellenar botellas y zonas de enfriamiento.
Este verano ya acumula episodios. El este del país sufrió un inicio de julio insoportablemente caluroso. Se cancelaron celebraciones del Día de la Independencia. Una ola anterior golpeó el sudoeste y las Grandes Llanuras a mediados de julio. En Europa, una ola de calor en junio dejó al menos 5.700 muertes más de lo habitual solo en Francia.
Andy Pershing, de Climate Central, atribuye la tendencia al aumento de dióxido de carbono por la quema de combustibles fósiles. Afirma que los modelos climáticos de los años noventa ya anticipaban este escenario.
Que no te lo cuenten. Esto es una emergencia real, con coordenadas precisas y millones de personas expuestas. El aparato federal y los gobiernos estatales tienen una sola tarea urgente: que los centros de enfriamiento funcionen, que el agua llegue y que nadie quede sin información. Cuando el termómetro manda, no hay relato que valga. Solo gestión.



