Jim Acosta, ex corresponsal de CNN en la Casa Blanca, pidió públicamente a las cadenas de televisión que se nieguen a transmitir en directo los discursos del presidente Donald Trump. Lo hizo en el programa de Joy Reid, y no se anduvo con rodeos.
«Creo que las cadenas están totalmente locas si toman este discurso en vivo», declaró Acosta, según recoge Fox News. Su argumento: transmitir al presidente sin verificadores de datos en tiempo real equivale a propagar «teorías conspirativas de Looney Tunes».
La postura de Acosta no se quedó en lo estético. Advirtió que Trump podría estar preparando lo que él mismo llamó un «choque de 52 autos» alrededor de las elecciones de mitad de período, sembrando dudas sobre resultados en estados o distritos clave. «Quizás simplemente no deberíamos sentar un nuevo Congreso de inmediato», especuló Acosta sobre los posibles movimientos del presidente, proyectando un escenario que se extendería hasta mayo o junio del año siguiente.
ABC, NBC y CNN optaron por no transmitir en vivo el discurso primetime de Trump sobre seguridad electoral. El propio Trump criticó esa decisión durante su alocución. El secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin calificó la ausencia de ABC y NBC de «vergonzosa», según la misma fuente.
James Carville, por su parte, sostuvo que las cadenas cometieron un error al esquivar el discurso de Trump sobre integridad electoral.
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Que no te lo cuenten. Lo que Acosta describe como «defensa de la verdad» es, en los hechos, un llamado a que el aparato mediático decida qué puede escuchar el ciudadano y qué no. No propone refutación: propone silencio preventivo. Eso no es periodismo; es tutela.
El principio en juego es elemental: en una democracia funcional, los medios transmiten al poder y el público juzga. Cuando son los propios periodistas quienes reclaman el derecho de cortar la señal antes de que el presidente hable, el problema no es Trump. El problema es quién controla el micrófono y con qué criterio. La burocracia del fact-checking progresista lleva años construyendo ese poder de veto. Acosta acaba de pedirlo en voz alta.



