James Talarico tiene un problema. Y no es menor.
El candidato demócrata al Senado por Texas enfrenta una rebelión abierta de activistas y electos negros. Le acusan de ignorar a sus comunidades. Le acusan de repartir dinero de campaña a organizaciones blancas e hispanas, pero no a la infraestructura negra de movilización.
La representante estatal Jolanda Jones, demócrata, lo dijo sin rodeos: «Talarico está dando dinero a organizaciones blancas de GOTV e infraestructura hispana, pero no a la infraestructura negra». Y fue más lejos. «Si sigue haciendo lo que ha estado haciendo, creo que Talarico va a perder».
No es solo Jones. En un evento de campaña reciente, la activista de Houston Kandice Webber lo encaró frente a todos. «¡Te quedas aquí! ¡Contestas nuestras preguntas, o sufres las consecuencias!», gritó. Talarico respondió que estaba «feliz de participar». La sala no le creyó.
Después, Webber subió un video a redes. Lo dijo sin filtros: «Vamos a sentarnos y no votar. Vamos a undervotear tu culo, James Talarico». Y añadió que no le importaba si Ken Paxton ganaba el escaño.
El origen del problema tiene nombre: Jasmine Crockett. La representante negra perdió la primaria de marzo ante Talarico por apenas seis puntos. Pero lo aplastó en los distritos de mayoría negra de Dallas, Fort Worth, Houston y el este de Texas. Por 50 y 60 puntos, según Breitbart. Desde entonces, Crockett no ha hecho campaña por él. Y su ausencia pesa.
Para compensar, Talarico lanzó una ofensiva de último minuto. Declaraciones contra las fuerzas del orden. Apoyo a las reparaciones. Referencias a George Floyd y Jim Crow. Jones fue clara sobre ese cálculo: «La inspiración no nos va a llevar a las urnas».
Talarico necesita una participación negra muy alta en los centros urbanos para tener alguna opción contra Paxton en uno de los estados más conservadores del país. Hoy, esa base le está diciendo en voz alta que prefiere quedarse en casa.
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Esto es lo que pasa cuando la política de identidad se come a sí misma. Talarico construyó su campaña sobre el relato de la diversidad y la inclusión. Pero trató el voto negro como garantizado. Como un activo que no había que cultivar. Solo había que nombrarlo.
El aparato demócrata de Texas apostó por él frente a una candidata negra con más arrastre en esas comunidades. Ahora paga el precio. No hay doble vara que tape esta contradicción. El relato se cayó solo.



