Desmond Carter tiene 21 años. Está acusado de violar en grupo a Madison Brooks, estudiante de 19 años de la Universidad Estatal de Luisiana. Ahora quiere que el juez prohíba el color rosa en la sala.
Sus abogados presentaron una moción en junio. Argumentan que familiares y amigos de Brooks se coordinan en redes sociales para asistir al tribunal vestidos de rosa —el color favorito de la víctima— con el fin de presionar al jurado hacia un veredicto de culpabilidad. Lo llaman «ambiente de circo». Citan precedentes del Tribunal Supremo sobre el derecho a un juicio justo.
El juicio está programado para el 17 de agosto.
La fiscal Sonya Cardia-Porter respondió sin rodeos. Calificó los argumentos de «exageración absurda» e «inconvincentes». Describió a los asistentes como «espectadores silenciosos y pasivos que llevan un determinado color». Pidió al juez que, en todo caso, instruya al jurado para que ignore la vestimenta del público.
Los hechos son de enero de 2023. Brooks salió del bar Reggie's en East Baton Rouge, donde trabajaba. Carter —entonces de 17 años, juzgado como adulto—, Kaivon Washington y Casen Carver también habían bebido esa noche. Según la acusación, la agredieron sexualmente en el asiento trasero de un auto. Luego la dejaron al borde de una carretera.
Las imágenes del vehículo muestran a Brooks discutiendo con sus presuntos agresores antes de bajar del auto tambaleándose. La Oficina del Médico Forense del Condado de East Baton Rouge determinó que murió por «lesiones traumáticas» tras ser atropellada. Su nivel de alcohol en sangre era de 0,319%, casi cuatro veces el límite legal.
Los acusados sostienen que el encuentro fue consensual.
El conductor del vehículo de transporte fue detenido. No fue imputado: no estaba bajo los efectos del alcohol y llamó a la policía de inmediato.
Carter enfrenta cargos de violación en primer y tercer grado.
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Que el acusado centre su estrategia en la ropa del público dice mucho. No sobre el rosa. Sobre la debilidad del argumento de fondo.
Una joven de 19 años murió en una carretera. Su familia lleva su color al tribunal. Eso no es intimidación: es duelo. El sistema tiene herramientas para garantizar juicios justos. Usarlas para silenciar el luto de una madre es otra cosa. Que no te lo cuenten.



