El juez de la Corte Suprema Samuel Alito dejó abierta la posibilidad de retirarse el próximo año, en medio de la presión política que rodea al tribunal y a la mayoría conservadora.
En una entrevista con CBS News, Alito dijo que había considerado dejar el cargo este año, pero decidió permanecer en la Corte porque pensó que todavía podía aportar una contribución valiosa. Crawford caracterizó esa decisión como tomada pese a una «presión bastante intensa» de funcionarios republicanos que querían confirmar a un sucesor afín.
«Pensé que todavía podía hacer una contribución valiosa», dijo Alito.
A sus 76 años, también dejó claro que su permanencia no está garantizada. «Es algo que creo que alguien de mi edad tiene que pensar en cada término», señaló. Cuando Crawford le preguntó si reconsideraría su retiro cada año, respondió: «Sí, creo que tengo que hacerlo».
La eventual vacante en 2027 subraya lo que está en juego en las elecciones de noviembre de 2026. Si Alito se retira, el presidente Trump nominaría a su sucesor y el Senado decidiría si confirma la designación. Los republicanos tienen actualmente una mayoría de 53-47, aunque un sondeo reciente muestra a los demócratas cerca de voltear la cámara alta.
La disputa ya empezó a entrar en campaña. Michael Whatley, el candidato republicano al Senado en Carolina del Norte, dijo que «no hay duda de que en los próximos 6 años uno o más jueces de la Corte Suprema se retirarán» y que Carolina del Norte necesita «un senador CONSERVADOR votando sobre sus reemplazos».
Del lado demócrata, Troy Jackson aprovechó la entrevista para atacar a Susan Collins por su voto para confirmar a Brett Kavanaugh, quien después se sumó a la mayoría que anuló Roe v. Wade. Jackson escribió en X: «Esta elección determinará quién confirma al próximo juez de la Corte Suprema».
Alito también habló del costo personal y de seguridad de esa decisión judicial. Dijo que la mayoría conservadora necesitó «courage» para sostenerse en el fallo de 2022 que anuló Roe v. Wade, después de la filtración del borrador y de las amenazas y protestas que siguieron. Mencionó además el caso de Nicholas Roske, quien viajó armado desde California a Maryland con la intención de matar a Kavanaugh y luego se declaró culpable.
En una entrevista con Fox, Alito dijo que tiene una idea de quién estuvo detrás de la filtración, pero que la evidencia «no es suficientemente fuerte» para nombrar públicamente a esa persona. La propia investigación de la Corte Suprema tampoco identificó al filtrador.
La realidad es simple: cada vacante en la Corte se ha convertido en una pelea de poder con impacto duradero. Para el lector, el punto no es la retórica de campaña, sino quién termina decidiendo sobre la Constitución, los límites del Estado y el rumbo institucional del país. Otra vez la doble vara: los mismos que predican prudencia convierten cada nombramiento en una guerra total cuando sienten que pueden ganar.
Y ahí está la lección de fondo. Cuando la Corte Suprema queda atrapada en la lógica del aparato partidista, la independencia judicial deja de ser principio y pasa a ser botín. Que no te lo cuenten.



