Un hombre que llevaba a su hija al colegio Emaus, en El Palomar, sufrió una herida de bala cerca de las 7.15 de este jueves. Ese episodio fue el detonante de un cruce público entre la senadora Patricia Bullrich y el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Javier Alonso.
Bullrich publicó el testimonio de la madre afectada en X y apuntó directamente al gobernador Axel Kicillof: «¿Dónde está Kicillof? ¿Va a seguir en silencio mientras los bonaerenses viven con miedo, rodeados de violencia y terror?». También mencionó a la jueza Marta Elba Pascual, quien suspendió la aplicación del Régimen Penal Juvenil en la provincia por 60 días, advirtiendo que los menores implicados en el hecho podrían quedar libres.
Alonso respondió en redes acusando a Bullrich de ser «contradictoria»: «Cuando usted era ministra, sus propias estadísticas mostraban a la Argentina como uno de los países más seguros de la región. Hoy Monteoliva difunde números similares y, de repente, todo es violencia y terror. ¿En qué quedamos?». El funcionario también reclamó la deuda de 22 millones que, según denuncia Kicillof, la Nación mantiene con la Provincia, y acusó al Gobierno nacional de no contener «una frontera llena de agujeros» por donde ingresa la droga al territorio bonaerense.
Bullrich no se quedó callada. Dirigiéndose esta vez a Kicillof, respondió con datos: «En los municipios del conurbano, el índice de homicidios duplica al del resto de la provincia y al nacional, mientras que los robos con violencia aumentaron más de 150% en el último año». Y fue más lejos: cuestionó la estructura del gobierno provincial —«más de 20 ministerios, choferes, estructuras gigantes y contrataciones masivas»— y preguntó para qué sirve un Ministerio de la Mujer si los recursos no llegan a seguridad.
«Gobernador, esta pelea no tiene sentido porque nuestras posiciones sobre cómo combatir la inseguridad son opuestas. Para ustedes, una clara defensa a los delincuentes. Para nosotros, una sola regla: el que las hace, las paga», cerró la senadora.
El relato se cayó solo. Mientras el aparato bonaerense gasta en ministerios que nadie sabe para qué existen, un padre recibe un balazo llevando a su hija a la escuela a las siete de la mañana. Alonso puede agitar la bandera de la deuda intergubernamental cuanto quiera: los números que cita la propia Bullrich —homicidios que duplican la media nacional en el conurbano, robos con violencia disparados más de 150% en un año— no los pone el Gobierno nacional. Los pone la realidad del territorio que Kicillof administra. La burocracia provincial tiene presupuesto para estructuras gigantes; lo que no tiene es resultados.


