La candidata demócrata al Senado por Florida, Angie Nixon, dijo el miércoles en CNN que quiere ver a su rival republicana, la senadora Ashley Moody, «locked up» y «punished in jail».
Nixon hizo la declaración durante una entrevista con Kasie Hunt. Primero rechazó que quisiera abolir las prisiones o desfinanciar a la policía. Después remató: «Why would I want to do that when I want her locked up and punished in jail for what she has done?»
Cuando Hunt le pidió aclarar si efectivamente quería que su oponente fuera encarcelada, Nixon respondió: «Basically, yes. Because of what she did, yes. I absolutely would want that to happen. Yes.»
Según Fox News, Nixon sostuvo que Moody es una «lying, cheating, thieving, scamming person» y la acusó de haber tomado «$10 million from sick kids for the Medicaid program» y de haberlo desviado a «two political slush funds for Ron DeSantis to defeat two citizen-led ballot initiatives». También dijo que Moody votó para terminar la atención médica de «over 440,000 people» en Florida.
Nixon pidió además una investigación y habló de «corruption through and through» tras citar la decisión de un tribunal de apelaciones de Florida de anular la divulgación de un informe de gran jurado. Fox News y The New York Post también señalan que la disputa gira en torno al caso Hope Florida y a una presunta mala asignación de $10 million vinculados a un acuerdo de Medicaid.
La campaña de Nixon no respondió de inmediato a una solicitud de comentario, según The New York Post.
El dato político es simple. Una candidata que dice no querer abolir prisiones terminó pidiendo cárcel para su rival. Otra vez la doble vara.
Y el problema de fondo no es solo el tono. Es el reflejo de una cultura que convierte la justicia en arma electoral y la política en linchamiento. Que no te lo cuenten.


