Alexandria Ocasio-Cortez anunció el sábado que está congelando sus óvulos. Lo hizo en una serie de publicaciones de Instagram donde se filmó a sí misma inyectándose hormonas en el estómago como parte del proceso de recuperación de óvulos.
«Normalmente mantengo mi vida privada bastante privada. Pero he tomado la decisión de congelar mis óvulos», dijo la congresista de 36 años, que no tiene hijos. Reconoció que existe un «riesgo» o «impuesto» político extraño por compartir esa información, pero decidió hacerlo de todas formas para, según ella, educar a otras mujeres sobre salud femenina.
«Me siento empoderada para tomar esta decisión. Creo que es una posición muy privilegiada en la que he podido estar», declaró. «Es una elección que estoy tomando para sentir más control sobre mi vida».
Hasta ahí, una decisión personal. El problema es el contexto.
En febrero de 2019, Ocasio-Cortez dijo en un video de Instagram Live: «Nuestro planeta va a llegar al desastre si no damos vuelta este barco, y básicamente es como que hay un consenso científico de que las vidas de los niños van a ser muy difíciles. Y eso lleva, creo, a los jóvenes a tener una pregunta legítima: ¿es correcto tener hijos todavía?».
Esa pregunta no era retórica. Era el mensaje de una figura con millones de seguidores dirigido a una generación entera.
Ahora, la misma persona que sembró dudas existenciales sobre la maternidad en nombre del alarmismo climático invierte tiempo, dinero y hormonas en preservar su propia fertilidad. Y lo llama «privilegio» con una sonrisa.
Otra vez la doble vara.
No se trata de juzgar la decisión médica de Ocasio-Cortez: cada mujer hace con su cuerpo lo que considera correcto. Se trata de la hipocresía de predicar renuncia reproductiva para las masas mientras se accede en privado —y ahora en público— a tecnología que ella misma califica de «privilegiada». El relato climático que usó para desalentar la natalidad no le impidió planificar la suya propia.
Eso es exactamente lo que define a la casta progresista: reglas para todos, excepciones para ellos. Que no te lo cuenten.



