Un video captó el momento exacto en que Andrew Tate, de 39 años, intentó entregar su celular a un miembro de su séquito mientras era detenido por Marshals de Estados Unidos en Miami el pasado sábado. El guardaespaldas lo dejó caer. No está confirmado si los agentes recuperaron el dispositivo.
Junto a él fue arrestado su hermano Tristan Tate, de 38 años. Ambos fueron detenidos a solicitud de las autoridades del Reino Unido, que buscan su extradición para enfrentar cargos de violación y tráfico humano.
El Servicio de Fiscalía de la Corona británica (CPS) presentó siete nuevos cargos de violación contra Andrew, además de cargos relacionados con tráfico sexual e imágenes indecentes de un menor. Tristan enfrenta dos nuevos cargos de violación y tres por facilitar tráfico con fines de explotación sexual.
Andrew Tate ya acumulaba 10 cargos previos: tres por violación, cuatro por lesiones corporales graves, dos por tráfico humano y uno por control de prostitución con fines de lucro. Tristan cargaba con 11 cargos anteriores, entre ellos tres por violación, seis por lesiones y dos por tráfico humano.
Entre ambos hermanos suman ahora 59 cargos relacionados con siete presuntas víctimas.
Los Tate, que poseen doble nacionalidad estadounidense y británica, residían en Rumanía desde 2016, donde también enfrentan una investigación criminal separada por presunta violación, tráfico humano, actividad criminal organizada y lavado de dinero. Las autoridades rumanas habían señalado que no podían extraditarlos al Reino Unido hasta concluir su propio proceso, lo que llevó a los fiscales británicos a actuar cuando detectaron que los hermanos viajaban a Estados Unidos.
Su abogado, Joseph D. McBride, calificó el arresto de «golpe político» y atribuyó la decisión a «un funcionario de bajo nivel del Departamento de Justicia que nunca obtuvo aprobación del liderazgo» de Donald Trump. McBride aseguró que «América no hace el trabajo sucio político de Gran Bretaña» y expresó confianza en que ambos quedarán libres una vez que un juez examine los hechos. Los Tate niegan cualquier irregularidad en todos los cargos, tanto en el Reino Unido como en Rumanía.
Ahora las autoridades británicas deberán presentar una solicitud formal de extradición ante EE.UU., y los hermanos tienen derecho a impugnarla ante los tribunales.
Lo que está en juego aquí es doble. Primero, el proceso legal: si la extradición procede o si la defensa logra bloquearla invocando garantías del sistema estadounidense. Segundo, el debate sobre si figuras con millones de seguidores —construidas sobre un relato de impunidad y misoginia empaquetada como «éxito»— pueden seguir operando sin consecuencias. Los hechos, documentados por fiscales de dos países y un video que habla solo, son los que mandan. Que no te lo cuenten de otra manera.



