El escándalo no tardó en explotar. Un video protagonizado por Ítalo Omegna, militante del Partido Nacional Libertario (PNL) y asesor del diputado Hans Marowski, circuló esta semana con fuerza en redes sociales. El contenido incluye comentarios sobre menores de edad y niños con trastorno del espectro autista (TEA). Las reacciones no se hicieron esperar.
Omegna renunció como asesor legislativo de Marowski. También fue desvinculado del Instituto Mises Cono Sur. Su propio partido emitió un comunicado desmarcándose de sus dichos.
No bastó. El senador Karim Bianchi ofició al Fiscal Nacional para solicitar una investigación penal. Su argumento fue directo: «La renuncia es lo mínimo, pero no basta: las responsabilidades políticas no tapan las responsabilidades penales». Bianchi pidió identificar a todos los involucrados en el video, determinar el contexto de la grabación y adoptar medidas de protección si hay víctimas o personas vulnerables.
La bancada del Partido Socialista (PS) calificó lo conocido como «repugnante». Señaló que quienes se expresan de forma «despreciable» sobre niños «no cuentan con la estatura ética ni la legitimidad para participar en la elaboración de las leyes de Chile». Además, los parlamentarios socialistas emplazaron al presidente del PNL, Johannes Kaiser, a pronunciarse. Dijeron que «su silencio hasta ahora es inaceptable y cómplice».
El Partido de la Gente (PDG) también criticó la situación. Su foco fue la tardanza. La diputada Zandra Parisi sostuvo que «lo correcto era que el diputado, en menos de un minuto, debía pedirle la renuncia a su asesor». La subjefa de bancada del PDG, Tamara Ramírez, agregó que «no podemos normalizar ni menos relativizar contenidos que banalizan una situación tan grave como el abuso de menores».
El propio comunicado de Marowski encendió otra polémica. El diputado describió a Omegna como un colaborador «valioso, inteligente y comprometido» al aceptar su renuncia. Esas palabras, en ese contexto, generaron rechazo adicional.
Que no te lo cuenten. Este caso no es un debate ideológico. Es una línea que no se cruza. El contenido descrito involucra a menores y a personas en situación de vulnerabilidad. Ahí no hay matiz posible, ni bandera política que valga.
Lo que sí merece señalarse es la velocidad con que el aparato político usó el escándalo para atacar al libertarismo en bloque. El PS aprovechó para golpear proyectos legislativos que nada tienen que ver con Omegna. Eso es oportunismo, no indignación. La conducta de una persona no condena a una corriente entera. El principio es el mismo que exigen cuando el escándalo toca a los suyos. Otra vez la doble vara.



