El dinero extranjero lleva años entrando por la puerta de atrás del sistema político estadounidense. Y hasta ahora nadie lo había puesto en un solo lugar.
Americans for Public Trust, un grupo de transparencia gubernamental, acaba de lanzar la primera base de datos pública que cataloga más de 5.000 millones de dólares en contribuciones extranjeras a organizaciones sin fines de lucro políticamente activas en Estados Unidos. La herramienta incluye 523 grupos y 12.090 registros de aportes foráneos, algunos tan recientes como el último ciclo electoral, otros que se remontan a 2007.
El problema central, según Caitlin Sutherland, directora ejecutiva de Americans for Public Trust, no es solo la magnitud del flujo: es que no es ilegal.
«Eso es exactamente el problema. Debería ser ilegal que la influencia extranjera permee nuestro sistema político y ahora mismo no lo es. Nuestra base de datos está diseñada para darles la información que necesitan para abordar estas lagunas legales y cerrarlas de una vez por todas», declaró Sutherland.
El presidente del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara, el republicano Jason Smith de Missouri, fue directo en una audiencia sobre el tema: «El estatus quo es inaceptable. La exención fiscal es un privilegio, no un derecho. Existe para apoyar trabajo caritativo y educativo legítimo que fortalece nuestras comunidades, no para servir de cobertura a propaganda extranjera, interferencia electoral o actividades que socavan nuestro interés nacional».
Fox News Digital precisó que no tiene conocimiento de evidencia de que el Departamento de Justicia esté investigando o considerando cargos contra grupos incluidos en la base de datos por conducta criminal.
La herramienta permite buscar organizaciones específicas y sus contribuciones, con una línea de tiempo de cuándo ingresó cada aporte al ecosistema político estadounidense. Sutherland apunta a algo más profundo que las cifras: el término «nonprofit» ha funcionado como escudo conceptual.
«El término nonprofit evoca la imagen de servir sopa a un indigente, vacunar huérfanos. No significa necesariamente ayudar a los necesitados. En Estados Unidos, las nonprofits se han convertido en entidades enormes que hacen lobby y política pública», advirtió.
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Aquí está el nudo del asunto: el aparato de las organizaciones sin fines de lucro se ha transformado en uno de los canales más eficaces —y menos escrutados— para que gobiernos extranjeros, multimillonarios y redes de influencia moldeen el debate público en suelo americano. Todo bajo el paraguas de una exención fiscal que el contribuyente subsidia sin saberlo.
Mientras el Congreso debate cierres de lagunas, la base de datos de Americans for Public Trust hace lo que debería haber hecho el Estado hace años: poner los números sobre la mesa. Que no te lo cuenten.



