Karen Bass tiene una ventaja de 12 puntos sobre Nithya Raman entre votantes latinos en la carrera por la alcaldía de Los Ángeles, según una nueva encuesta.
El sondeo de BSP Research, realizado del 1 al 8 de octubre entre 602 votantes latinos, muestra a Bass con 40% de apoyo frente a 28% para Raman. Además, 32% sigue indeciso.
La encuesta fue hecha en nombre de Unidos Con Karen Bass, un grupo independiente de gasto que apoya a la alcaldesa. Anthony Rendon, ex presidente de la Asamblea, dijo que la encuesta está «mostrando un impulso real» en las semanas finales de la campaña.
Entre votantes latinos de habla hispana, Bass amplía su ventaja hasta 32 puntos. Y entre los mayores de 50 años, la alcaldesa obtiene 53% de apoyo, contra 17% para Raman. En cambio, los menores de 40 están más divididos: ambas candidatas aparecen con 35%.
Por zonas, Bass marca mejor en el centro de Los Ángeles, South Los Angeles y el Valle de San Fernando. Raman lidera entre latinos en West Los Angeles. East Los Angeles aparece como la zona más disputada, con 44% indecisos.
El dato importa por una razón simple: los latinos son el grupo étnico más grande de Los Ángeles y se espera que representen cerca de 30% de todos los votos. En una ciudad donde cada bloque cuenta, ese caudal puede inclinar la balanza.
La encuesta, sin embargo, choca con otro sondeo publicado el 2 de octubre por el Instituto de Estudios Gubernamentales de UC Berkeley y Los Angeles Times. Ese estudio, realizado del 15 al 20 de septiembre, mostraba a Raman arriba 45% a 21% entre latinos.
La pelea se ha endurecido desde entonces. Las candidatas han chocado por policía, control migratorio y por el criterio de Raman, después de aparecer en un video de redes sociales ya eliminado con las palabras «Only you can stop fascist liars».
Bass también llamó a Raman «increíblemente irresponsable» y puso en duda si, como socialdemócrata, está lista para gobernar Los Ángeles. Que no te lo cuenten: cuando el voto latino se mueve, el relato se cae solo. Aquí no hay magia burocrática. Hay competencia real, y la libre empresa política —si se le puede llamar así— sigue dependiendo de convencer a electores que ya no compran slogans.
Otra vez la doble vara: la campaña presume momentum, pero la encuesta contraria sigue ahí, recordando que una ciudad grande no se gobierna con propaganda, sino con resultados y confianza. Hoy Bass sonríe; mañana, los números pueden castigar a cualquiera que confunda ventaja momentánea con mandato.


