Jaime Bayly cuestionó los elogios de Keiko Fujimori a Donald Trump y puso en duda que esa cercanía política le convenga a la presidenta peruana. En un video difundido en sus redes sociales, el escritor y conductor dijo que le parecía «un error grave, serio, capital» admirar y aplaudir al presidente estadounidense.
Bayly centró su crítica en la participación de Fujimori en actividades políticas en Estados Unidos y en el lugar que ocupó durante un encuentro de Trump con otros dirigentes de América Latina. Según su lectura, no fue una reunión individual y ese detalle mostró la distancia entre el gobierno estadounidense y la representación peruana.
El conductor también atacó la política migratoria de Trump. Señaló que las medidas contra inmigrantes afectaron a miles de peruanos residentes en Estados Unidos, además de ciudadanos de otras nacionalidades. A eso sumó la política arancelaria promovida por la Casa Blanca, que definió como una «guerra comercial» que, a su juicio, perjudica los intereses de Perú.
En ese tramo del mensaje, Bayly fue directo: «Yo no veo qué se pueda aplaudir de Trump y de Rubio». Dijo que las decisiones de ambos funcionarios golpearon tanto a la comunidad migrante como a sectores vinculados con el intercambio comercial.
También sostuvo que Fujimori podría terminar decepcionada si insiste en una cercanía pública con Trump y con su entorno. «No me parece una buena idea, señora presidenta peruana, que usted sea parte de ese club de fans. Se va a llevar una decepción prontito», afirmó en el video.
Bayly incluso comparó esa postura con el vínculo que, según planteó, mantuvo la dirigente venezolana María Corina Machado con Trump. Hizo esa referencia al hablar del escenario político de Venezuela tras el derrocamiento de Nicolás Maduro.
La escena deja una lectura incómoda para Keiko Fujimori: cuando la política exterior se convierte en fanatismo, la factura suele caer sobre el país y no sobre el político que aplaude. Si Washington levanta barreras migratorias y comerciales, el costo lo pagan los ciudadanos, los trabajadores y la libre empresa. Otra vez la doble vara: se vende cercanía como influencia, pero muchas veces termina siendo dependencia.
Que no te lo cuenten. El poder en este tipo de gestos no está en la foto ni en el aplauso, sino en quién paga las consecuencias. Y, por lo que dijo Bayly, esa cuenta puede terminar llegando a Perú.


