Bill Maher no suele dar titulares que gusten en las redacciones progresistas. Esta vez se superó.
El comediante y conductor del programa de HBO «Real Time with Bill Maher» declaró el domingo en ABC News «This Week» que podría votar por el vicepresidente JD Vance en las elecciones presidenciales de 2028, si el Partido Demócrata nomina a un candidato alineado con su ala socialista.
«Sí», respondió Maher cuando el co-presentador Jonathan Karl le preguntó si podía imaginarse votando por Vance. «Si este es el lado demócrata, sí».
El conductor explicó por qué su voto está en juego: «Mi voto está disponible porque Trump no puede volver a postularse, así que no estoy viviendo en la América comunista». Maher rechazó además los intentos de distinguir socialismo de comunismo al hablar de los Socialistas Demócratas de América (DSA). «Sé que el argumento es que no es comunismo, es socialismo. He leído las citas de la plataforma del DSA, de sus propias bocas. No me digan que no estoy viendo lo que estoy viendo», afirmó, según recoge Fox News.
Pero la crítica más directa la reservó para sus propios votantes históricos. Maher señaló la paradoja de que los demócratas rechacen aparecer en su programa pese a haber recibido su voto durante años, mientras los republicanos sí aceptan sus invitaciones. «Los demócratas no vienen, y sin embargo obtuvieron mi voto. ¿Qué es eso? ¿No es extraño?», preguntó. Su diagnóstico fue contundente: «Los demócratas son cobardes. Son cobardes».
Maher también advirtió que el partido está siendo capturado por figuras cada vez más radicales. «Su partido está siendo tomado ahora por... cada día escucho de un nuevo [nombre] muy radical», dijo. Reconoció haber perdido seguidores hace una década precisamente por negarse a seguir la corriente de la izquierda más extrema.
Que no te lo cuenten. Lo que Maher describe no es una crisis interna menor: es el síntoma clásico de un partido que perdió el centro y apuesta por la radicalización para movilizar a su base. El problema es que esa estrategia expulsa a los votantes que, como él, no están dispuestos a firmar en blanco. Cuando un presentador de HBO que votó demócrata toda su vida empieza a hablar de Vance como opción real, el relato de que la izquierda «representa a la mayoría» se cae solo. La pregunta es si alguien en el partido tiene la valentía de escucharlo, o si la casta prefiere perder con pureza ideológica.



