Los costos ya están sobre la mesa: perder Paramount Pictures podría costarle a California 21.000 millones de dólares y casi 58.000 empleos. Esa es la estimación de los expertos del Institute for Applied Economics de la LA County Economic Development Corporation.
Según ese cálculo, el golpe llegaría si Paramount cumple su amenaza de abandonar California en caso de que Rob Bonta y otros fiscales generales no retiren su demanda antimonopolio para bloquear la fusión de Paramount Skydance con Warner Bros. Discovery.
El problema no se limita a una sola compañía. La fuente recuerda que Hollywood ya ha perdido más de 40.000 empleos, el 30% de su pico, en los últimos años. La salida de otro gran estudio enviaría una señal pésima: que Los Ángeles ya no es la capital mundial del entretenimiento.
Bonta dice que está ayudando a los consumidores al proteger la competencia. Esa también fue su postura cuando respaldó en 2024 la demanda del estado contra la fusión entre JetBlue y Spirit, operación que habría rescatado a esta última aerolínea de la bancarrota. Spirit terminó cayendo y los pasajeros tienen menos opciones que antes.
Mientras tanto, demócratas furiosos con la posibilidad de que CNN sea menos izquierdista bajo la nueva administración también observan el caso Paramount como una batalla política. El precio, sin embargo, lo pagan trabajadores, sindicatos y la economía real.
Hay mucho discurso sobre cómo salvar la industria del cine, pero lo básico no debería ser tan difícil: no hacer más daño a Hollywood en un momento vulnerable. Paramount puede ser acusada de jugar duro, pero sigue siendo una empresa. Y California, como queda claro en la fuente, se ha vuelto hostil para las empresas grandes y pequeñas.
Ese es el verdadero costo de la cruzada de Bonta: más burocracia, menos inversión y una señal tóxica para la libre empresa. Si el estado quiere empleo, producción y estabilidad fiscal, no puede seguir tratando a su industria más emblemática como un enemigo. El relato se cayó solo.


