Desde el mediodía del lunes 13 de julio, la colectora de la avenida Cantilo quedó cerrada. El tramo afectado va desde el Aeroparque hasta Intendente Güiraldes, pasando por Parque Norte. El cierre se extenderá hasta fin de año.
El Ministerio de Movilidad e Infraestructura de la ciudad lo confirmó en un comunicado oficial. La empresa Autopistas Urbanas (AUSA) es la que ejecuta los trabajos.
¿Qué se construye? El proyecto central es el Paso Bajo Nivel Pampa. Tendrá una extensión de aproximadamente 540 metros. Contará con cuatro carriles, dos por sentido, y una altura libre superior a los 4 metros. Eso permite el paso de transporte público y vehículos de emergencia.
La obra conectará de forma directa la avenida Figueroa Alcorta con la Costanera. Para lograrlo, el paso atravesará por debajo las vías del ferrocarril Belgrano Norte y las avenidas Lugones y Cantilo.
Pero hay más. El proyecto incluye también un anillo peatonal y ciclovía. La estructura será metálica, con 140 metros de diámetro y 440 metros de recorrido total. El gobierno porteño lo describe como «un nuevo hito arquitectónico urbano».
Los trabajos inmediatos implican remover y relocalizar instalaciones de servicios públicos bajo la calzada. También incluyen la ejecución de la estructura del futuro anillo.
Los desvíos. Mientras dure el cierre, los vehículos en sentido norte deberán tomar la avenida Costanera. Desde allí continúan por Intendente Güiraldes y se reincorporan a la colectora de Cantilo.
Según los cálculos oficiales, la obra beneficiará a más de 17.000 personas. También mejorará la circulación de más de 38.000 vehículos diarios. El objetivo declarado es reducir tiempos de viaje y descongestionar los cruces existentes.
El gobierno porteño considera la intervención estratégica. Apunta a revertir, según el comunicado, «la desconexión histórica entre los barrios porteños y el Río de la Plata».
Eso es infraestructura concreta. Obras visibles, plazos declarados, cifras publicadas. La ciudad apuesta a conectar su trama urbana con el frente costero mediante inversión real en movilidad. El resultado lo medirán los 38.000 vehículos diarios que usan ese corredor. Y los vecinos que llevan décadas esperando cruzar al río sin dar una vuelta innecesaria. Que no te lo cuenten.



