La senadora Patricia Bullrich salió a respaldar la iniciativa del presidente Javier Milei de ceder la Casa Rosada a la selección argentina para festejar con los ciudadanos, y de paso le puso nombre a la maniobra opositora: usar el Mundial para hacer campaña contra la reelección.
Bullrich fue directa en LN+: «Siempre hay una discusión eterna sin sentido: la de si ganar un Mundial o Copa América le hace bien al Gobierno que está». Y respondió con la misma lógica: «Nunca hay que pensar que ganar un campeonato de fútbol va a tener alguna relación con que te vaya mejor o peor en la economía o la política».
El punto central de la senadora es que la visita de los jugadores a la Rosada no implica respaldo político al Ejecutivo. «Lo que quiere decir el Presidente es eso: que si vienen a la Rosada no es para estar con él, sino con la Plaza llena», explicó. Y el propio Milei lo subrayó antes: «No tengo nada que hacer en esa foto. No soy digno. Los que ganan los partidos en la cancha son ellos. El mérito es de ellos, el logro es de ellos y la fiesta es de ellos y los argentinos».
La exministra de Seguridad también apuntó contra quienes afirman que el contexto mundialista le sirve al Gobierno para distraer a una población en crisis. Su respuesta fue factual: «Dicen que la gente se muere de hambre mientras ve los partidos, pero en 2022 había más pobres». El Mundial de Qatar se disputó bajo la administración de Alberto Fernández, dato que la oposición actual prefiere no recordar. Otra vez la doble vara.
Sobre el estado de la economía, Bullrich reconoció que el Gobierno «no alcanzó todos los objetivos», pero sostuvo que «los argentinos están en una situación mucho mejor» y que «ahora saben en qué van a poder gastar lo que ganan». También anticipó que está convencida de que La Libertad Avanza conseguirá la reelección en 2027.
Por último, trazó un paralelo entre el estilo del plantel de Scaloni y el proyecto político que representa: «buena educación y modales», «fair play», «no desviarse del camino». «Elegimos un camino, nosotros sufrimos pero él va ahí y no se aparta», señaló.
El relato se cayó solo. La oposición que hoy denuncia el «uso político» del fútbol no emitió un sonido cuando el mismo trofeo llegó al país en 2022 con otro gobierno celebrando en el balcón. Lo que incomoda no es la mezcla entre fútbol y política: es que lo popular ya no sea patrimonio exclusivo del peronismo. Ese monopolio se rompió, y eso es lo que no pueden procesar. Que no te lo cuenten.



