La Oficina del Sheriff del Condado de Walton, Florida, lleva semanas detrás de Isabelle Rose Johnson, de 38 años, acusada del asesinato de Jason Coulthart, un padre de 43 años cuyo cuerpo fue hallado el 25 de junio en una propiedad de Freeport, en el panhandle de Florida.
Coulthart había sido reportado como desaparecido el 24 de mayo. Un mes después, los investigadores encontraron sus restos con una brida alrededor del cuello, enterrados en una fosa poco profunda, cubierta de concreto y con un Cadillac negro estacionado encima. El detalle no es menor: alguien planeó que ese cuerpo no apareciera.
Johnson, descrita por la policía como «peligrosa» y estafadora conocida, ha «estado evadiendo activamente a las fuerzas del orden». Las autoridades señalan que utiliza al menos seis alias —Harley, Jessica Elaine Bowman, Jessica Elaine Thrush, Jessica Elaine Thrash, Jessica Dowdy y posiblemente Denise— y que se mueve con frecuencia entre los condados de Okaloosa y Walton en Florida, además de zonas de Georgia y el sur de Alabama.
El método de evasión también está documentado. Según el sheriff, Johnson «se mueve mucho y con frecuencia consigue que la gente la ayude apelando a su simpatía». La táctica: inventar historias de violencia doméstica u otras penurias personales para obtener transporte, dinero o refugio. Una manipuladora en fuga con un guion ensayado.
Cinco personas ya fueron arrestadas como cómplices del crimen, aunque las autoridades no han detallado su vínculo con la acusada. La recompensa por información que conduzca a su captura fue aumentada la semana pasada de 6.000 a 11.000 dólares.
La propia oficina del sheriff le habló directamente en redes sociales: «Isabelle. Harley. Jessica. Como quiera que te llames ahora. Entrégate. Ya basta».
Johnson mide 1,60 metros, pesa aproximadamente 54 kilos, tiene cabello castaño y ojos avellana. Los investigadores creen que pudo haberse cortado el cabello y teñido para alterar su apariencia. Tiene un tatuaje floral en la mano izquierda y otro en el tobillo derecho.
El vínculo entre Johnson y Coulthart —padre de un hijo de 20 años, originario de Nueva Jersey— no ha sido esclarecido públicamente, ni tampoco el móvil del crimen.
Que no te lo cuenten: este caso ilustra con brutalidad lo que ocurre cuando el sistema falla en identificar y contener a individuos con historial delictivo y múltiples identidades falsas. Cinco cómplices detenidos, una víctima enterrada bajo concreto y una sospechosa que lleva semanas libre son el saldo. La justicia tiene nombre, alias y una recompensa de 11.000 dólares. Que alcance.



