María Fernanda Cabal cumplirá 60 años el próximo 8 de agosto y, fiel a su estilo, decidió que la mejor manera de llegar a esa fecha era con la verdad por delante. En una entrevista con la revista SoHo, la exsenadora del Centro Democrático reveló que se realizó una cirugía plástica en Cali y que no tiene el menor interés en ocultarlo.
«Aquí no voy a ser como todas esas flacas que están divinas y les dicen: ¿Y usted qué hace? ¿Agua? ¿Ejercicio? No, eso es paja. Aquí uno se hace de todo», dijo entre risas, disparando de paso contra la doble vara que impera en el mundo del espectáculo y la política, donde la cirugía existe pero nadie la menciona.
Cabal atribuyó el resultado a la cirujana plástica Mónica Restrepo, a quien describió con entusiasmo: «Ella me devolvió mi juventud. Es como si hubiera usado una varita mágica para retroceder veinte años en lozanía». Y subrayó lo que, según ella, es el mayor mérito de la intervención: «Además es una cirugía que es imperceptible. No como esas que uno dice: Uy, algo le templaron. Lo que impresiona a la gente es que soy yo, más joven».
La publicación, titulada «La Cabal: libre y engallada», también se adentró en su vida personal. Habló de su relación con José Félix Lafaurie, del amor, de las redes sociales y de una etapa en la que, según explicó, ha dejado de preocuparse por cumplir expectativas ajenas. Incluso reveló que ha aprendido a mostrar sus pecas en público, aunque reconoció que todavía le cuesta aparecer sin maquillaje frente a las cámaras.
Entre los momentos más comentados de la entrevista está su relato sobre los mensajes que recibe en Instagram: «Futbolistas de distintos equipos, futbolistas de la Selección Colombia, futbolistas hasta de la Sub-17», contó, sin revelar nombres. Uno de esos intercambios terminó abruptamente cuando el interlocutor respondió «de todo» a la pregunta de qué quería hacer. «Entonces, obviamente, no le volví a contestar», cerró.
Que no te lo cuenten. Mientras buena parte del mundo político y mediático practica la hipocresía de la imagen —retocada en silencio, negada en público—, Cabal hace lo que sabe hacer: decir lo que piensa y asumir las consecuencias. Puede gustarte o no su postura política, pero la coherencia entre lo que se hace y lo que se dice es, precisamente, el bien más escaso en la Colombia de hoy. El relato de la autenticidad selectiva se cayó solo.



