María Fernanda Cabal anunció su llegada al Partido Republicano, una colectividad que hoy no tiene congresistas y que dice tener en agenda un cambio de nombre ya registrado ante el Consejo Nacional de la Registraduría.
El partido promete además hasta 20.000 avales en todo el país. Su director, Camilo Larios, afirmó que la colectividad tiene como proyección política crecer en 1.104 municipios y 32 gobernaciones.
La movida no es menor. Cabal salió del uribismo luego de perder la selección interna frente a Paloma Valencia, quien fue la aspirante oficial de ese sector en mayo pasado. Ahora, la exsenadora dice que quiere construir «la nueva derecha» desde un partido propio.
Cabal sostuvo que no va a pelear con el Centro Democrático ni con Salvación Nacional y que su enemigo común es «el socialismo depredador». También dijo que no cree en partidos únicos de derecha ni en hacer fila para que un jefe le conceda un espacio.
Larios, por su parte, aseguró que el nuevo camino del partido pasa por «las ideas de la libertad» y que buscarán «a los mejores de todo el país» para repartir avales entre ediles, concejales, diputados, gobernadores y alcaldes.
En la actualidad, la antigua Liga de Gobernantes Anticorrupción no tiene ningún congresista. En la legislatura 2022-2026 tuvo la curul de Senado que ocupó Rodolfo Hernández y dos representantes a la Cámara.
Lo que está en juego aquí no es solo una sigla nueva. Es la disputa por quién ordena a la derecha colombiana y con qué bandera enfrenta al petrismo en las regionales de 2027, que ya empezaron a mover el tablero político.
Otra vez la doble vara: mientras el oficialismo sigue apostando por el relato, este sector habla de crimen, recursos públicos y trabajo. Que no te lo cuenten. La pelea real es por poder territorial, avales y capacidad de gobernar.
Si el Partido Republicano logra convertir su ambición en estructura, puede convertirse en una plataforma seria para disputar espacios al petrismo. Si no, quedará como tantas promesas de renovación en la política colombiana: mucho ruido, poca maquinaria y cero resultados.


