La Cámara de Comercio de Mujeres en Estados Unidos (Camacom) inauguró este jueves su capítulo en Washington. El acto se celebró en el Instituto Cultural Mexicano. El objetivo declarado: convertirse en «la voz de la mujer hispana en el Congreso».
La presidenta de la organización, Yamilet Rivas, fue directa. «La intención es elevar la voz de la mujer hispana en el Congreso para que sea reconocida», dijo a EFE. Agregó que «no se conoce el trabajo ni el aporte que hacen estas mujeres en Estados Unidos».
La promotora del capítulo en Washington, Lourdes Murillo, aportó el dato central. Las mujeres hispanas representan el 19 % de la población femenina del país. Sin embargo, solo el 1 % ocupa posiciones ejecutivas en las empresas. Murillo defendió generar más oportunidades. «Somos el pilar que mueve la economía, la familia y las comunidades», afirmó.
En el acto también intervino la embajadora de España en EE.UU., Ángeles Moreno. Expresó su respaldo a la iniciativa. Ofreció la colaboración de la embajada para fortalecer redes entre la comunidad latinoamericana y española en Washington.
Camacom fue fundada hace dos años. Tiene sede en Miami y alcance nacional. Su propósito original: «apoyar el emprendimiento y la expansión de negocios liderados por mujeres en Estados Unidos y en Latinoamérica», según sus fundadoras.
La brecha que señala Camacom es real. Un 19 % de presencia demográfica contra un 1 % en posiciones ejecutivas es una distancia que no se cierra con retórica ni con burocracia. Se cierra con acceso a redes, capital y mercados. Eso, exactamente, es lo que una cámara de comercio puede ofrecer. No subsidios estatales. No programas de adoctrinamiento corporativo. Contactos, contratos y competencia en igualdad de condiciones.
Que no te lo cuenten. La mujer hispana no necesita que el aparato estatal la tutele. Necesita que el Estado se quite del camino. Camacom apunta en esa dirección. El mérito y el emprendimiento son el argumento más sólido que existe. Mejor que cualquier cuota.



