ÚLTIMA HORA
Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•
Contrafuego
POLÍTICALATINOAMÉRICAMUNDOCULTURAMEDIOSOPINIÓNsábado 17 de octubre de 2026
El parte El día sin filtro, cada mañana→
Contrafuego
Los frentes
Las voces
El medio
Política

Cancelaron su libro en Nashville por ser judía: así funciona el antisemitismo del siglo XXI

Una autora judía pierde el lanzamiento de su libro en una librería de Tennessee tras una campaña de presión en redes. El patrón histórico es inconfundible.
Imagen ilustrativa
martes 11 de agosto de 2026

No hizo falta ninguna ley. Bastó la presión.

El 25 de julio, Bell Bird Books, una librería independiente de Nashville, Tennessee, anunció el lanzamiento del segundo libro de la autora, titulado «White. Blonde. Jew.: A Call to End Extremism, Speak Up, Reclaim Center». La dueña del local no solo aceptó el evento: ella misma invitó a la autora, leyó el manuscrito y le escribió que era «increíblemente valiente» y que estaba «muy agradecida de que salga al mundo».

Menos de tres días después, el evento fue cancelado.

Entre el anuncio y la cancelación, las redes sociales se llenaron de exigencias para que la librería diera marcha atrás. La autora fue llamada «sionista», «monstruo amante del genocidio sionista» y, con la ironía característica de estas campañas, «nazi». Clientes amenazaron con boicotear la tienda si seguía adelante con el evento. El mensaje era simple: apoya a esta autora judía y págalo caro.

La dueña explicó a la agente literaria que el libro era «demasiado grande, demasiado serio para su pequeña tienda». El argumento no se sostiene: nada en el libro cambió entre la invitación y el anuncio público. Lo único que cambió fue el volumen de la presión online.

Lo que sí cambió, además, fue la versión pública. Según la autora, la dueña participó el 29 de julio en un artículo de The Tennessean que llevó a los lectores a creer que aún respaldaba el evento, cuando ya lo había cancelado menos de 24 horas antes.

La autora había contratado seguridad armada para el acto como medida estándar. La dueña respondió que «no estaba preocupada en absoluto» y que «sonaba genial». No era un problema de seguridad. Era un problema de reputación.

Este no es un caso aislado. Según la autora, durante casi tres años escritores, artistas, músicos y fotógrafos judíos han enfrentado campañas organizadas para que las instituciones decidan que «no valen el problema». El doctor Charles Asher Small, fundador del Instituto para el Estudio del Antisemitismo Global y la Política, ha documentado cómo fondos provenientes principalmente de Qatar fluyen hacia universidades estadounidenses sin ser declarados como exige la ley. Small ha señalado que Qatar es «la cara sanitizada de los Hermanos Musulmanes».

La autora advierte que el término «sionista» funciona hoy como eufemismo de «judío»: permite a quien lo usa lavar su propio prejuicio mientras excluye al señalado de los espacios públicos.

---

Que no te lo cuenten. Lo que ocurrió en Nashville no es una anécdota de redes sociales ni una decisión comercial de una librería pequeña. Es el mecanismo clásico de exclusión: la institución no necesita convicción propia, solo necesita que el costo de incluir sea mayor que el costo de excluir. La burocracia cultural progresista ha perfeccionado ese cálculo.

El adoctrinamiento universitario produce graduados que luego «pueblan nuestras ciudades», como señala la propia autora. Y esos graduados no necesitan leyes: les basta con Twitter y una lista de boicot. La doble vara es perfecta: los mismos que invocan la diversidad y la inclusión son los primeros en organizar la exclusión cuando el apellido es judío y la voz no es sumisa. El relato se cayó solo.

Más de Política