Seis años después, el caso llega a juicio. John Merrone, ex capitán del buque de carga de bandera estadounidense Liberty Glory, se sienta esta semana ante un tribunal federal en Brooklyn acusado de abuso sexual agravado y otros delitos sexuales.
Los fiscales federales sostienen que Merrone drogó y violó a una cadete de la Academia de la Marina Mercante el 9 de septiembre de 2019. La víctima participaba en un programa de prácticas a bordo del barco.
Según las autoridades, Merrone invitó a la joven a su camarote con el pretexto de tomar una «soda». Ese era el término en clave para referirse al alcohol, prohibido en el buque. Le sirvió una bebida de una botella ya abierta, junto a otra mujer presente.
La víctima, identificada como Jane Doe #1 en los documentos judiciales, despertó a la mañana siguiente en su habitación. Solo llevaba puesta una camiseta y un sostén. Según las autoridades, tenía un recuerdo parcial de lo ocurrido la noche anterior.
Después, la cadete confrontó directamente a Merrone. Él respondió que había tenido «diversión anoche». Ella declaró que no había dado su consentimiento. Así lo recogen los documentos del caso.
El martes, durante las audiencias previas al juicio, Merrone casi cayó de su silla de ruedas al dirigirse a la sala. Los alegatos de apertura están fijados para el miércoles. Si es declarado culpable del cargo principal, el ex capitán enfrenta hasta 30 años de prisión.
Merrone es oriundo de Carolina del Sur.
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Este caso ilustra una fractura real en las instituciones que forman a quienes sirven bajo bandera nacional. Una cadete en prácticas, bajo la autoridad directa de un capitán, no tiene margen para defenderse si ese capitán abusa de su posición. El sistema de formación naval existe para preparar profesionales. No para exponerlos a depredadores con galones.
Que el juicio llegue en 2026 por hechos de 2019 no es un detalle menor. Es el ritmo de una justicia que a veces tarda demasiado en proteger a quienes menos poder tienen. Que no te lo cuenten.



