Paul Pelosi, de 86 años y marido de la ex presidenta de la Cámara Nancy Pelosi, fue formalmente acusado el viernes de un delito menor de fuga del lugar de un accidente y de una infracción por giro indebido, según anunció la Fiscalía del Condado de Napa.
Los hechos ocurrieron el 3 de julio. Según la denuncia criminal, Pelosi conducía un Maserati descapotable color borgoña por Yount Street en Yountville cuando impactó contra un Tesla aparcado, causando daños significativos. Un testigo llamó al 911 y señaló que el vehículo se detuvo brevemente antes de alejarse. El choque también empujó la rueda delantera derecha del Tesla sobre el bordillo.
Los agentes del Condado de Napa localizaron a Pelosi aproximadamente a medio kilómetro del lugar, con el vehículo averiado y bloqueando parcialmente la calzada. Según la Fiscalía, Pelosi admitió haber golpeado algo pero dijo no saber qué había chocado. Una prueba de alcoholemia arrojó 0,00, por lo que las autoridades descartaron conducción bajo los efectos del alcohol.
La Fiscalía reconoció que no suele emitir comunicados por casos de fuga con daños materiales, pero hizo una excepción debido al «significativo interés público y mediático» que rodea al acusado.
Un portavoz de la familia declaró a medios que Pelosi «se ha disculpado personalmente con el propietario del vehículo y le ha asegurado que asumirá la responsabilidad por los daños». El comunicado añadió que «la presidenta Pelosi no hará más comentarios sobre este asunto privado». Cuando los periodistas intentaron preguntarle directamente a Nancy Pelosi, un asistente cortó el intercambio con un escueto «ya es suficiente».
No es el primer encontronazo de Pelosi con la justicia vial. En 2022 se declaró culpable de un delito menor de conducción bajo la influencia del alcohol tras un accidente también en el Condado de Napa. Fue condenado a cinco días de cárcel, tres años de libertad condicional y al pago de 6.800 dólares en multas y restitución. Según informó el New York Times, en la última década acumula al menos ocho infracciones de tráfico en California, incluyendo velocidad excesiva, saltarse un semáforo en rojo y circular en sentido contrario en una calle de un solo sentido.
Que no te lo cuenten. La misma clase política que lleva años exigiendo «responsabilidad» y «transparencia» a sus adversarios activa el escudo de «asunto privado» en cuanto el problema aterriza en su propia puerta. Un ciudadano de a pie que acumula dos procesos penales de tráfico en cuatro años no tiene portavoz que blinde sus declaraciones ante la prensa. La doble vara no necesita más demostración.
El principio en juego es elemental: igualdad ante la ley. Las instituciones funcionan cuando las mismas normas se aplican con independencia del apellido. El relato se cayó solo.



