La moda mexicana tuvo su momento en Expo Guadalajara. Entre el 21 y el 24 de julio se celebró la edición 85 de Intermoda, feria de moda y negocios que reunió a diseñadores con trayectoria, marcas expositoras y universidades en su escenario principal: el Fashion Space.
Durante tres días, el calendario sumó 15 desfiles disfrutados por unas seis mil personas, según estimaciones de la propia Intermoda. Entre los creativos reconocidos que ocuparon la pasarela estaba Carlos Pineda, diseñador originario de Colima que presentó su colección «La memoria de las flores» para la temporada otoño-invierno 2026/2027.
No es un debut ni una apuesta menor. Pineda ofreció su primer desfile en Intermoda hace diez años, y esta edición marcó su regreso al mismo escenario donde comenzó su historia en las pasarelas.
La inspiración viene de un lugar inesperado: la naturaleza muerta. «En las flores, pero, tal vez, en un ramo de flores ya marchitas, hundiéndose, que también tiene belleza», explicó el diseñador. Un «lado más melancólico, que quizá nos hace sentir tristeza, pero que es parte de la vida», según sus propias palabras.
La colección consta de 53 looks en los que predominan brocados, sedas y organza. La paleta incluye azul rey, amarillo, naranja, rojo y púrpura, además de blanco, negro y dorado. Los estampados de flores, lunares y serpiente aparecen en menor dosis. El resultado es un color block con armonía propia: no satura, no cansa.
Pineda también habló de una evolución técnica concreta: «Antes utilizaba materiales con más fluidez o más ligereza, muy románticos. Ahora estamos presentando algo maximalista y con siluetas grandes, pero con materiales con más rigidez; el patronaje es un poco más arquitectónico». Maxivestidos de escotes asimétricos y cuellos altos conviven con pantalones bombacho y acampanados —con plisados delicados en el ruedo— tanto en línea femenina como masculina.
Sobre su clienta, Pineda fue directo: «La mujer que utiliza Carlos Pineda desde el día uno no es una mujer que busque piezas para sentirse segura, linda, feliz o empoderada. Es una mujer que ya es segura de sí misma, ya tiene fortaleza, y busca estas piezas para complementar su estilo».
Que no te lo cuenten: en tiempos en que la industria creativa mexicana suele aparecer en los titulares solo cuando pide subsidio o denuncia agravio, Carlos Pineda recuerda que hay otro camino. Diez años de trabajo, una propuesta estética coherente y una clienta definida sin necesidad de que el Estado le financie el relato. La creatividad que se sostiene sola —en el mercado, ante seis mil personas— no necesita tutor ni burocracia que la valide. Eso también es cultura.

