Veterano estratega demócrata James Carville advirtió a su partido que evite impulsar un tercer juicio político contra Donald Trump si gana el control de la Cámara de Representantes en noviembre.
En el podcast «Politics War Room», Carville y su coanfitrión Al Hunt dijeron que la destitución sería un desperdicio de tiempo y que los demócratas deberían dedicar su energía a investigar al presidente en lugar de buscar una vía que, según ellos, difícilmente prosperaría.
Hunt fue directo: «I’ll tell you one thing that I think Democrats should steer clear of, and that’s impeachment». También sostuvo que Trump sí habría cometido «impeachable offenses», pero agregó que eso «isn’t going to happen» y sería «a distraction». En la misma línea, dijo: «Investigate, investigate, investigate. Don’t go on a mission that isn’t going to succeed».
Carville coincidió. Dijo que una investigación encontraría «overwhelming evidence of criminal activity», pero también afirmó que Trump no puede cometer un delito «according to the Supreme Court» porque está «above the law». Aun así, advirtió que un impeachment sería «highly unlikely» porque se necesitan demasiados votos en el Senado.
Carville añadió que las investigaciones revelarían «a whole bunch of stuff really fast at the beginning of the year 2027». También planteó un escenario hipotético en el que alguien diría: «This is incontrovertible proof. We got to do something about this. How can he stay in office?» y sostuvo que entonces el impeachment sería «very difficult» y consumiría demasiado tiempo.
La discusión deja una postal clara: incluso dentro del mundo demócrata hay quienes entienden que el aparato político no se mueve con consignas, sino con votos. Y si no los tienen, la promesa de otro choque institucional corre el riesgo de quedarse en ruido.
Para el contribuyente y para cualquiera que espere seriedad del Congreso, la señal es incómoda. Carville no vendió una épica: admitió límites, habló de tiempos, votos y probabilidad de fracaso. Que no te lo cuenten. Cuando la política se vuelve puro teatro, el costo lo paga siempre la credibilidad institucional.


