El FBI anunció la captura de Aníbal Alexander Canelón Aguirre, alias «El Ingeniero», uno de los diez fugitivos más buscados por la agencia. Kash Patel, director del Buró Federal de Investigaciones, hizo el anuncio ante el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos.
Patel dijo que fue capturado en Venezuela durante el fin de semana pasado. También afirmó que Canelón Aguirre llevaba años prófugo y que está «camino de regreso a los Estados Unidos de América».
Según la investigación citada, Canelón Aguirre habría integrado una red internacional que obtuvo millones de dólares mediante fraude financiero y ataques a cajeros automáticos bajo la modalidad de «ATM jackpotting». Esa maniobra consiste en instalar malware en cajeros automáticos para forzar la entrega de efectivo sin que exista un retiro autorizado.
Las autoridades señalaron además que, al parecer, utilizó el dinero obtenido ilegalmente para financiar económicamente al Tren de Aragua en Venezuela. El reporte también lo ubica como señalado de financiar económicamente a esa organización.
Por «El Ingeniero», de 50 años y 1,70 metros de estatura, se ofrecía una recompensa de hasta USD 1.000.000. El hombre fue incorporado a la lista de los diez fugitivos más buscados por el FBI en marzo de 2026.
Canelón Aguirre es acusado de conspiración para cometer fraude bancario, conspiración para perpetrar robo bancario y dañar intencionalmente un sistema informático protegido, conspiración para cometer lavado de dinero, y conspiración para proporcionar apoyo material a terroristas.
El dato central no es solo la captura. Es la magnitud del aparato criminal que describen las autoridades: fraude, lavado y ataques tecnológicos para sacar dinero en efectivo de cajeros. Cuando la red opera por años y termina asociada a financiamiento de una organización como el Tren de Aragua, el problema ya no es un caso aislado. Es una muestra de cómo el crimen organizado erosiona la seguridad, destruye confianza y castiga al ciudadano común.
Otra vez la doble vara: mientras la burocracia promete control y prevención, la realidad la marca una red que, según el FBI, movía dinero, explotaba fallas tecnológicas y burlaba fronteras. Que no te lo cuenten. La respuesta de fondo no es más relato. Es orden, cumplimiento de la ley y persecución real del delito.


