El Centro Democrático radicó dos proyectos de ley en el Congreso colombiano. Uno busca institucionalizar el Día sin IVA. El otro, eliminar progresivamente el gravamen a los movimientos financieros, conocido como 4x1000.
El impulsor es el senador Christian Garcés. Su propuesta facultaría al Gobierno Nacional para decretar hasta tres jornadas anuales de exención del IVA. La medida cubriría ventas en establecimientos físicos y en comercio electrónico.
Hay un detalle que no es menor. La iniciativa establece prioridad para productos fabricados o ensamblados en Colombia. También para aquellos cuyo contenido nacional sea igual o superior al 50%. El objetivo declarado: estimular la producción local.
«Con estos proyectos queremos aliviar el bolsillo de los hogares colombianos, reducir costos para quienes producen y generan empleo, y enviar un mensaje claro de confianza al sector productivo», afirmó Garcés según la fuente. El senador también señaló que ambas medidas «impulsan el consumo, la inversión y la formalidad».
No todo es aplausos. Analistas del Banco de la República han alertado sobre los costos fiscales de revivir el Día sin IVA y sobre el riesgo de sustitución de bienes. Son objeciones legítimas que el debate parlamentario tendrá que responder.
Además, Nu Colombia ya había criticado públicamente el retraso de más de 500 días en el alivio del 4x1000. La presión no viene solo de la política. Viene del sector privado.
Aquí está el cuadro completo. El gobierno de Petro lleva meses empujando una reforma tributaria que aprieta al contribuyente y espanta la inversión. La oposición responde con dos proyectos que van exactamente en dirección contraria: menos carga fiscal, más consumo, más confianza para quien produce. No es casualidad. Es una disputa de fondo sobre qué modelo económico quiere Colombia.
El libre mercado no necesita discursos. Necesita señales concretas. Eliminar el 4x1000 y liberar el IVA tres días al año son señales pequeñas, pero apuntan en la dirección correcta. La pregunta es si el petrismo dejará que lleguen a algún lado. El historial no invita al optimismo.



