Se filtró una conversación de WhatsApp. El senador Cuauhtémoc Ochoa Fernández salió a desmentir la lectura obvia.
La plática era con el senador Adán Augusto López. Trascendió como evidencia de fractura con el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar. Ochoa lo niega.
«Siempre he tenido una excelente relación con él», declaró sobre Menchaca. «Una conversación sacada de contexto». Insistió en que no hay confrontación alguna.
Sobre cómo se filtró la imagen del chat, Ochoa se lavó las manos. Dijo que esa explicación le corresponde a quien tomó la fotografía.
También habló de su relación con la senadora Simey Olvera. Ambos compiten por la misma candidatura en Hidalgo. Según Ochoa, esa relación «transita en buenos términos».
Aquí aparece el dato que de verdad importa. Existe la posibilidad de que Hidalgo deba postular forzosamente a una mujer. Ochoa recordó que en diciembre hubo entidades donde se plantearon cambios legislativos sobre el género de las candidaturas. Y que la presidenta Claudia Sheinbaum «ha sido muy clara» al respecto.
¿Puede aún postularse un hombre? Ochoa no lo resuelve. «La reforma constitucional marca cambio de género. La verdad es que yo no soy abogado», respondió. Sugirió preguntarle a quien redactó la reforma.
Sobre Adán Augusto López y su papel como coordinador de la Cuarta Circunscripción —que incluye Hidalgo—, Ochoa lo redujo a trámite partidista. Vino, dijo, como delegado regional para cumplir tareas del partido.
El relato oficial es «todo bien, todo unido». Pero un chat filtrado y una regla de género que ni el propio aspirante sabe interpretar cuentan otra historia.
No es un problema de WhatsApp. Es un problema de cómo se decide una candidatura en Morena. Primero la cuota, después la explicación jurídica —si acaso llega—. El aspirante ni siquiera sabe si puede competir, y aun así sale a jurar lealtad ante las cámaras.
Eso es el partido que se presenta como la voz del pueblo: reglas que se inventan sobre la marcha, mensajes privados que se vuelven públicos cuando conviene, y candidatos que dependen más del dedo que del voto. Que no te lo cuenten como democracia interna. Es reparto de cuotas con libreto para las cámaras.



