El Ejecutivo chileno anunció que, una vez despachada a ley la llamada megarreforma tributaria, la Subsecretaría de Economía acelerará un proyecto orientado a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) para ser ingresado al Congreso en el segundo semestre. La iniciativa contempla tres ejes: un nuevo Estatuto Pyme, agilización de patentes comerciales y alivios tributarios.
El primer eje apunta a reformular la clasificación de las mipymes, que hoy se define por facturación, número de trabajadores y régimen tributario. Actualmente, una microempresa no puede superar las 2.400 UF en ventas anuales; una pequeña empresa opera entre 2.400 y 25.000 UF; y una mediana, entre 25.000 y 100.000 UF. El subsecretario de Economía, Karlfranz Koehler, señaló que «vamos a revisar los rangos en los que tienen que estar las micro, pequeñas y medianas empresas».
El proyecto también busca suavizar el salto tributario que hoy sufre una pyme cuando supera las 75.000 UF en ventas: pasa de golpe de una tasa del 12,5% a la tasa general corporativa, que con la megarreforma quedaría en 23%. La propuesta es establecer un esquema progresivo para que ese tránsito no sea un muro sino una rampa. Además, se evalúa un sistema de monotributo para formalizar al microempresario, figura que ya fue planteada —y naufragó— en la reforma tributaria del propio gobierno de Boric.
El segundo eje incluye postergar en 30 días el pago del IVA, lo que daría a las pymes un total de 60 días para cumplir esa obligación. También se plantea obligar a liquidar simultáneamente la deuda, la comisión y los intereses cuando se excede el plazo de pago acordado.
El tercer eje ataca uno de los cuellos de botella más concretos del emprendimiento en Chile: la patente comercial. Según el gobierno, obtenerla demora en promedio más de 200 días. La propuesta es agilizar el trámite mediante inteligencia artificial, cruzando automáticamente los planes maestros municipales con las solicitudes de patente y los giros del SII. Comenzaría como proyecto piloto.
Que no te lo cuenten. El gobierno anuncia medidas pro-libre empresa para las pymes justo después de empujar una megarreforma que eleva la carga regulatoria y tributaria del entorno en que esas mismas pymes operan. La tasa permanente del 12,5% y la patente en 60 días suenan bien sobre el papel, pero llegan envueltas en el mismo paquete que encareció el costo de hacer negocios en Chile. El emprendedor que espera más de 200 días para abrir su negocio no necesita un piloto de inteligencia artificial: necesita que el aparato burocrático deje de interponerse entre él y su primera boleta. Si el Ejecutivo lo entiende así, que lo demuestre con el proyecto, no con el anuncio.



