China intentó amedrentar a Gilberto Teodoro en medio de un foro de defensa en Corea del Sur, según las escenas registradas en Seúl.
El secretario de Defensa de Filipinas hablaba sobre la importancia de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, conocida como UNCLOS, cuando un hombre dejó una nota en su mesa. Teodoro la leyó en voz alta ante la audiencia. El mensaje decía que la posición de China sobre el arbitraje del mar de China Meridional era «clara, consistente y firme», y sostenía que el arbitraje violaba principios fundamentales del derecho internacional.
Teodoro respondió con ironía. Dijo: «Of course, because you lost». También calificó la acción como «coerción, bullying and aggression» y afirmó que la nota era una muestra de cuán «desesperado» está China. Luego dijo que la guardaría como un recuerdo.
El organizador del foro informó después que la nota había sido escrita por un agregado militar de la embajada china en Seúl y entregada a un empleado del evento para que llegara al ministro filipino. La AP señaló que China tenía representantes en el foro, aunque no participaban como panelistas ni oradores. No quedó claro de inmediato quién había redactado la nota.
La disputa de fondo viene de lejos. En 2016, la Corte Permanente de Arbitraje rechazó las amplias reclamaciones de China sobre casi todo el mar de China Meridional. La decisión declaró inválida la llamada «Nine-Dash Line» bajo UNCLOS. China firmó UNCLOS en 1982 y lo ratificó en 1996. Filipinas también lo firmó en 1982 y lo ratificó en 1984.
Pese a ese fallo, Beijing lo ignoró y siguió presionando a Filipinas y a otros reclamantes en esas aguas. En julio de 2026, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y otros diez países firmaron una declaración conjunta para marcar el décimo aniversario del laudo y pedir a China que empezara a respetarlo.
China respondió con su versión habitual. Mao Ning dijo que Filipinas inició el caso de forma unilateral y acusó a Manila de violar UNCLOS y socavar su integridad y autoridad. También pidió a Teodoro que detuviera las «provocaciones y theatrics».
El fondo del choque es simple: hay un régimen que invoca el derecho cuando le conviene y lo pisa cuando pierde. Y hay un país aliado que decidió no agachar la cabeza frente a esa presión. Eso importa más allá de la anécdota. Porque cuando China empuja con coerción en un foro abierto, el mensaje no es solo para Filipinas. Es para cualquiera que dependa de la libertad de navegación, del comercio y de reglas que valgan también para los poderosos.
Otra vez la doble vara. Beijing exige respeto mientras actúa con intimidación. Pero cada gesto como este deja algo más claro: la autoridad no la da la burocracia ni la propaganda. La da el cumplimiento de la ley. Y cuando China la desobedece, expone su propio relato ante todo el mundo.


