El ministro de Defensa de Colombia, Jorge Eduardo Mora López, reveló la Política de Defensa, Seguridad y Convivencia Ciudadana 2026-2030, bautizada «Patria Milagro». El documento arranca con un diagnóstico brutal que el gobierno anterior nunca quiso pronunciar en voz alta.
Según cifras citadas por el propio Mora, los Grupos Armados Organizados incrementaron su capacidad criminal un 125% y se consolidaron en el 57% de los municipios del país. Los cultivos de coca crecieron un 54%. Y estructuras criminales tienen presencia o control sobre cerca del 36% del territorio nacional, equivalente a más de 420.000 kilómetros cuadrados.
Eso es lo que heredó Abelardo de la Espriella. Ese es el costo real de cuatro años de «paz total».
La respuesta: territorio primero
La estrategia gira sobre un eje claro: recuperar la autoridad legítima del Estado en el terreno. Para eso se activarán las Áreas Prioritarias de Recuperación y Estabilización Territorial (Apres), con campañas militares y policiales conjuntas e interagenciales.
En paralelo, los Bloques de Defensa y Seguridad Urbana (Bodsu) desplegarán 2.000 policías en nueve ciudades: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Cúcuta, Ibagué y Soacha. Bogotá recibirá 400 uniformados en la primera fase, según confirmó el alcalde Carlos Fernando Galán.
El objetivo declarado por el ministro es «desarticular el sistema criminal híbrido narcoterrorista» combinando fuerza pública, persecución penal efectiva, fortalecimiento institucional y cooperación internacional.
Washington vuelve a ser aliado, no adversario
Uno de los cambios de fondo más significativos está en la política exterior de seguridad. El gobierno De la Espriella planea adherirse a la Coalición de las Américas Contra los Carteles (A3C) y fortalecer la alianza con Estados Unidos en entrenamiento, interoperabilidad y transferencia tecnológica para perseguir redes de narcotráfico.
La hoja de ruta contempla además reforzar inteligencia estratégica y financiera, movilidad aérea, ciberdefensa, guerra electrónica, sistemas antidrones y tecnología de vigilancia. La flota de helicópteros Black Hawk también aparece en el listado de capacidades a potenciar.
Lo que está en juego
Que no te lo cuenten: cuando el Estado abandona el territorio, no lo ocupa el vacío, lo ocupan las mafias. Cuatro años de negociaciones con grupos que siguieron armados y financiados por el narcotráfico dejaron un mapa donde más de un tercio del país obedece a otra ley.
Lo que presenta el gobierno De la Espriella no es ideología: es la condición mínima para que exista inversión, propiedad privada y libre empresa fuera de Bogotá. Sin orden territorial no hay contrato que valga, no hay infraestructura que sobreviva y no hay ciudadano que ejerza sus derechos. El relato de la paz negociada se cayó solo. Ahora toca reconstruir con hechos.



