Lynlee Pollis, de 30 años, fue sentenciada a siete años de cárcel por matar a la estudiante de Southern Methodist University Honor Wallace y dejar gravemente herida a su compañera Catherine «CeCe» Solberg en un choque por ebriedad ocurrido en Dallas en septiembre de 2023.
La sentencia también impone 10 años de libertad condicional. Y hay una condición poco común: Pollis deberá volver a la cárcel 15 días por año mientras esté bajo supervisión, ordenó la jueza estatal Jennifer Balido.
Esos 15 días incluyen los tres días alrededor de los cumpleaños de Wallace y Solberg, el cumpleaños de Pollis, Navidad y la fecha del choque fatal. La medida convierte la pena en algo más que una cifra de papel. La obliga a volver, cada año, al lugar donde el sistema le recuerda el daño que causó.
Según el reporte, Pollis conducía a 67 mph en una zona de 35 mph y pasó un semáforo en rojo antes de embestir el vehículo de las estudiantes. Wallace, de 19 años, fue declarada muerta en el hospital. Solberg sufrió una clavícula rota y una lesión cerebral traumática.
Los análisis de sangre mostraron una concentración de alcohol de 0.294% horas después del choque, casi cuatro veces el límite legal para conducir en Texas. La defensa de Pollis aceptó que iba a exceso de velocidad y que cruzó en rojo, pero sostuvo que no estaba ebria y cuestionó la confiabilidad de la prueba de sangre.
El fiscal Andrew James dijo que «esto no fue un accidente» y que fue el resultado previsible de las decisiones de la acusada. La defensa, por su parte, pidió libertad condicional y dijo que Pollis no tenía condenas previas por delitos graves.
Aquí no hay relato amable que aguante. Hay una joven muerta, otra marcada de por vida y una sentencia que intenta ponerle costo real a la irresponsabilidad criminal. Cuando una conducta así termina en muerte y lesiones graves, el Estado no está para adornar el expediente. Está para proteger a los inocentes y hacer que el castigo signifique algo.
Otra vez la doble vara: si el daño viene del desorden y la imprudencia, la sociedad paga. Si la justicia responde con firmeza, al menos por una vez el sistema deja de encubrir el desastre con burocracia y excusas.



