Que no te lo cuenten.
Roy Cooper, ex gobernador de Carolina del Norte y aspirante demócrata al Senado, gastó $277,312.28 en seguridad privada durante el actual ciclo electoral. Lo documentan registros de la Comisión Federal Electoral revisados por Fox News Digital. El dinero fue a dos proveedores: Foresight Solutions y Frontpoint.
Foresight Solutions ofrece evaluaciones de seguridad personalizadas, capacitación en seguridad laboral y técnicas de desescalada. Frontpoint comercializa sistemas de seguridad para hogares y familias. Dos empresas. Seis cifras. Para un solo candidato.
Mientras tanto, Cooper enfrenta ataques republicanos por su historial como gobernador. Los cargos son concretos: liberaciones anticipadas de reclusos durante la pandemia, oposición a la cooperación de autoridades locales con ICE y una comisión de equidad racial que respaldó cambios al sistema de fianza en efectivo. Los republicanos también han invocado el asesinato de la refugiada ucraniana Iryna Zarutska en un tren del metro ligero de Charlotte.
El estratega republicano Mark Bednar, ex director de comunicaciones del ex presidente de la Cámara Kevin McCarthy y del actual secretario de Transporte Sean Duffy, fue directo. «El problema no es si Roy Cooper considera necesario mantenerse seguro», dijo en declaraciones a Fox News Digital. «El problema es cuando él y otros demócratas priorizan su propia seguridad mientras ocultan a los votantes sus antecedentes blandos con el crimen».
Bednar añadió que Cooper «acordó liberar a miles de criminales anticipadamente, muchos de los cuales cometieron más delitos», y que «luchó con uñas y dientes para evitar que las fuerzas del orden locales cooperaran con las autoridades de inmigración». Un portavoz de la campaña de Cooper rechazó las críticas y defendió el historial del ex gobernador en seguridad pública.
La doble vara es el verdadero titular aquí. Cooper construyó su carrera política sobre la narrativa de la reforma policial. Ahora contrata seguridad privada por más de un cuarto de millón de dólares. No es sátira. Está en el registro oficial, con montos y nombres de proveedores.
Eso es exactamente lo que la casta progresista hace cuando cree que nadie mira: exige austeridad en seguridad para las comunidades y compra la mejor protección disponible para sí misma. El contribuyente no financia este gasto —es dinero de campaña— pero el principio es el mismo. Hay una seguridad para los que predican la reforma. Y hay otra para el resto. Carolina del Norte merece saberlo antes de noviembre.



