Un documento recién descubierto sacude el caso Cobain. En octubre de 1995, apenas año y medio después de que el líder de Nirvana apareciera muerto con una herida de bala en la cabeza, el abogado de Courtney Love escribió al entonces jefe de la Policía de Seattle, Norm Stamper.
El mensaje era directo. Bryan Coluccio solicitó que «el expediente completo de investigación del Departamento de Policía de Seattle relativo a la muerte del Sr. Cobain sea entregado a mí, sin que queden más registros ni copias en el Departamento».
La carta fue descubierta por investigadores del grupo «Who Killed Kurt?». Coluccio también confirmó, en nombre del patrimonio de Cobain y de Love, que aceptaban «sin reserva alguna» el veredicto de suicidio.
La justificación era la filtración comercial. El abogado alegó que «varias personas» habían intentado lucrarse con la venta de material relacionado con la muerte. El expediente incluía rollos de película de 35 mm sin revelar, fotos Polaroid, copias de «cartas personales» de Cobain e información financiera y privada.
El capitán retirado Neil Low, que pasó 50 años en la fuerza y en 2005 respaldó el veredicto de suicidio pero hoy cree que fue un homicidio, no dudó al valorar la petición. «La solicitud del abogado Coluccio de que la SPD entregue todos los registros policiales a su cliente es totalmente absurda», dijo al New York Post. «Como oficial del tribunal, se esperaría que supiera que las agencias policiales están obligadas a documentar todos sus asuntos oficiales como registro público».
No es la primera revelación incómoda. En mayo ya se supo que Love también intentó que las fotografías tomadas en la escena fueran destruidas. El detective veterano Don Cameron lo documentó en un memo interno del 13 de febrero de 1995. Cameron se negó: destruirlas haría al departamento parecer «tonto y poco profesional». La SPD publicó 37 imágenes en 2014, tras una revisión de caso frío que ratificó el suicidio.
Michelle Wilkins, que lidera la investigación «Who Killed Kurt?», fue contundente. «Todo caso sin resolver vive o muere según la evidencia preservada. Cuando abogados exigen que los materiales sean retirados de la custodia policial, no protegen la búsqueda de la verdad: hacen el escrutinio futuro mucho más difícil».
Ni un representante de Love, ni la SPD, ni Coluccio respondieron a las solicitudes de comentario del Post.
El relato oficial sigue en pie: la SPD rechazó el año pasado reabrir el caso, aun después de que un equipo de expertos forenses presentara un artículo revisado por pares que, según ellos, muestra que Cobain recibió una sobredosis de heroína antes de recibir el disparo.
Aquí no hay veredicto editorial sobre quién mató a Kurt Cobain. Ese no es el punto. El punto es otro: cuando alguien con interés directo en un caso pide que el aparato estatal le entregue todo el expediente y no deje copia, la pregunta no es sobre conspiración. Es sobre transparencia. Las instituciones existen para rendir cuentas, no para vaciar sus archivos a petición de partes interesadas. Eso vale para cualquier caso. También para este.



