No estaba solo Shohei Ohtani en la cima de la Liga Nacional. Pete Crow-Armstrong llegó para recordárselo.
El miércoles en Wrigley Field, el jardinero central de los Chicago Cubs y la estrella de los Los Ángeles Dodgers protagonizaron un duelo que la fuente describe como «must-see»: cada uno conectó dos jonrones y entre los dos sumaron siete carreras impulsadas. Los Cubs se llevaron el partido 7-6 y completaron una barrida de serie ante el equipo de Ohtani.
El resultado intensificó la conversación sobre el MVP de la Liga Nacional. Y el propio Crow-Armstrong no la esquiva.
«Estaría loco si dijera que no quiero ganar un MVP, pero si hablamos de tener las prioridades en orden, creo que las mías están bastante claras», dijo el jugador según ESPN. «No está en el primer plano de mi mente. Es divertido bromear al respecto y es divertido reconocerlo. Creo que está absolutamente bien prestarle atención, pero no es algo que me siga hasta el plato.»
Crow-Armstrong también reconoció que el debate tiene un asterisco: Ohtani no ha lanzado desde el 3 de julio por un problema en su rodilla izquierda. Con el pitcher activo —Ohtani registra un ERA de 1.79 en la temporada actual— la discusión sobre el MVP sería otra. El propio PCA lo admitió con humor: «Creo que si quieren hablar de todo este ida y vuelta, realmente debería meterme al laboratorio y empezar a lanzar. Realmente debería.»
El jueves por la mañana, FanDuel Sportsbook listaba a Crow-Armstrong y Ohtani como cofavoritos al MVP de la Liga Nacional.
Lo que está en juego aquí va más allá de una estadística o una apuesta en línea. El béisbol, en sus mejores momentos, premia exactamente esto: competencia real, mérito medible, dos jugadores empujando el uno al otro hacia arriba sin red de contención burocrática ni cuota de representación. Crow-Armstrong no llegó a la cima del favorito porque alguien lo colocó ahí; llegó porque conectó la pelota cuando importaba y su equipo ganó.
Esa es la vara que debería medir a cualquier competidor. Que no te lo cuenten.



