Abelardo De La Espriella asumió la Presidencia de Colombia y pronunció su primer discurso oficial con un mensaje que no dejó lugar a interpretaciones. Cinco ejes concretos, cero retórica vacía.
El narcoterrorismo, sin negociación. «Reafirmo mi intención de derrotar al narcoterrorismo; los integrantes de las bandas criminales tienen el camino de someterse a la ley o enfrentar la fuerza del Estado», declaró De La Espriella. Impartió orden directa a las Fuerzas Militares y de Policía de combatir las estructuras criminales. El contraste con cuatro años de «paz total» y diálogos con grupos armados no necesita explicación.
No habrá constituyente. «El equilibrio de poderes constituye la garantía de la libertad, por lo que mi Gobierno no abrirá camino a una asamblea nacional constituyente de ninguna naturaleza», afirmó. Una sola frase para cerrar la puerta que el petrismo dejó entreabierta durante todo su mandato.
La casa en orden, desde hoy. En las primeras horas de gobierno, De La Espriella anunció la firma de un decreto de congelamiento del gasto público, con la aclaración de que los programas dirigidos a la población vulnerable se mantendrán intactos. Además, confirmó el envío al Congreso de una reforma tributaria estructural con tres objetivos: combatir la evasión, crear un ambiente favorable para la inversión empresarial y eliminar definitivamente el impuesto al patrimonio.
Tecnología contra la corrupción. El presidente prometió usar inteligencia artificial, análisis de datos y blockchain para identificar patrones de corrupción y garantizar la transparencia del erario. «La lucha contra el desfalco será un método permanente; no toleraré ningún escándalo y los dineros públicos se vigilarán con máxima rigurosidad», subrayó.
Ecopetrol y el fracking. Sobre el sector energético, De La Espriella fue directo: recuperar Ecopetrol es prioridad, se impulsará una política de exploración de hidrocarburos y se autorizará el desarrollo del fracking bajo estándares técnicos. El giro de 180 grados respecto a la política energética anterior es total.
El discurso también incluyó un homenaje a Miguel Uribe Turbay, fallecido en agosto de 2025, a quien De La Espriella llamó «asesinado por los interlocutores del régimen que gracias a Dios hoy termina».
Esto es lo que se ve cuando un gobierno llega con agenda, no con relato. Congelamiento del gasto el primer día, reforma tributaria pro-inversión en camino y orden de combate a las estructuras criminales: tres señales que el mercado, los empresarios y los ciudadanos hartos de la inseguridad estaban esperando. Colombia no necesitaba más diálogos con el narcoterrorismo ni otra constituyente disfrazada de refundación. Necesitaba exactamente esto: un presidente que sepa para qué sirve el Estado y para qué no.



