Delcy Rodríguez pasó de ser una diplomática junior que estudiaba en Birkbeck, University of London a encabezar Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
El dato más incómodo para la oposición es otro: Donald Trump descartó a María Corina Machado y respaldó a Rodríguez, quien se convirtió en líder interina dos días después de la caída de Maduro. Ocho meses después, sigue en el poder y, según The Guardian, hay pocas señales de una posible convocatoria a elecciones.
The Guardian también recoge que Trump dijo: «Estamos muy contentos con el presidente electo que tenemos ahora mismo», en referencia a Rodríguez, después de negociaciones que calificó como «el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial».
Imdat Oner, exdiplomático turco en Caracas, consideró que ese arreglo fortalece a Rodríguez y golpea las expectativas de un cambio democrático. «Delcy está ganando… veo a Delcy Rodríguez permaneciendo en la presidencia al menos cuatro o cinco años más», dijo.
La trayectoria de Rodríguez es larga y muy conectada con el poder chavista. Tras su regreso a Venezuela, consiguió puestos en la petrolera estatal Pdvsa y en el Ministerio de Relaciones Exteriores. En 2006 se convirtió en jefa de gabinete de Chávez. Luego fue ministra de Relaciones Exteriores, ministra de Petróleo, ministra de Finanzas y vicepresidenta de Maduro.
Su entorno familiar también sigue pesando. Su hermano, Jorge Rodríguez, se convirtió en presidente de la Asamblea Nacional. Y, según The Guardian, tras la captura de Maduro ambos forman junto con Diosdado Cabello un poderoso triunvirato. Andrés Izarra lo resumió así: «Delcy no es Delcy. Delcy es Delcy y su hermano. Lo hacen todo en tándem… no hacen nada sin la aprobación o el consentimiento del otro».
Quienes la apoyan la describen como pragmática, inteligente y adicta al trabajo. Le atribuyen que Venezuela pudiera salir de años de hiperinflación y creen que puede reactivar la industria petrolera y la economía venezolana. Greg Palast dijo que Venezuela está «mucho mejor» con Rodríguez que con Maduro.
Sus detractores, en cambio, la describen como un camaleón beligerante y ávido de poder. También la señalan, junto con el resto del régimen, como responsable de la caída de Venezuela en la pobreza y la dictadura.
La gran lección aquí es brutal: cuando la política gira alrededor de pactos entre cúpulas, la democracia queda reducida a una pieza negociable. La libre decisión de los venezolanos vuelve a quedar atrapada entre la burocracia, el poder concentrado y los arreglos de conveniencia.
Otra vez la doble vara: se prometió transición y el resultado visible, por ahora, es continuidad. Que no te lo cuenten.



