El senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, recibió esta semana el respaldo unánime de la bancada del Partido Liberal. Son 13 votos. Se suman a los 8 de su propio partido, los 7 de Cambio Radical, los 10 del Partido Conservador y los 4 de Salvación Nacional. También se habla de apoyo mayoritario de la Alianza Verde.
«Consolidamos unas mayorías que son suficientes», dijo Deluque. Lo dejó claro: el 20 de julio irá «voto a voto a la plenaria» para ganar la presidencia del Senado.
El parlamentario guajiro agradeció el respaldo liberal en términos directos. Según él, fue el resultado de conversaciones abiertas con senadores y dirigencia del partido. «Esas conversaciones terminan bien y unánimemente deciden darme el apoyo», afirmó.
Del otro lado está el Centro Democrático. La colectividad postuló a Honorio Henríquez. Álvaro Uribe Vélez ha hecho campaña por él en redes sociales. Sin embargo, Henríquez no cuenta con el respaldo de bancadas completas más allá de la suya propia.
Deluque no cerró la puerta. «En caso de llegar yo a la presidencia, el Centro Democrático contará con todas las garantías», sostuvo. Y sobre la tensión pública con el uribismo, fue directo: «Esperemos que esto sea una calentura electoral».
La disputa llega al Congreso el 20 de julio. Los números, hoy, favorecen a Deluque.
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El relato se lee solo. Una coalición que cruza desde liberales hasta conservadores, pasando por Cambio Radical, se articula para controlar la mesa directiva del Senado. No es ideología. Es aritmética parlamentaria clásica. El bloque que rodea a Deluque no tiene un proyecto común de país: tiene votos que sumar.
Para el lector que valora el orden institucional y la transparencia del poder legislativo, la pregunta no es quién gana el 20 de julio. La pregunta es qué se negocia en el camino. Bancadas enteras no se mueven por simpatía. Se mueven por acuerdos. Que no te lo cuenten.



