El senador demócrata Alex Padilla, de California, presentó el proyecto «Supreme Court Biennial Appointments and Term Limits Act of 2026». La propuesta es concreta. Cada dos años, el presidente nombraría un nuevo magistrado. Ese juez tendría voto pleno durante 18 años. Al cumplirlos, pasaría a un estatus «senior» con participación limitada.
Lo impulsan junto a Padilla los senadores Sheldon Whitehouse (Rhode Island), Cory Booker (Nueva Jersey) y Richard Blumenthal (Connecticut). Todos demócratas. Cuentan además con el copatrocinio de varios senadores del mismo partido y el respaldo del Brennan Center for Justice, Public Citizen, CREW y la National Women's Law Center Action Fund.
Padilla citó una encuesta del Washington Post. El dato: el 55% de los estadounidenses desaprueba la gestión actual de la Corte. El 46% cree que el tribunal falla según la ideología de Trump, no según la ley. Dos tercios de los republicanos aprueban el tribunal. Tres cuartas partes de los demócratas lo desaprueban. Casi seis de cada diez independientes también lo desaprueban.
El contexto inmediato no es menor. El proyecto aparece tras la decisión del máximo tribunal de ratificar la facultad del Departamento de Seguridad Nacional para terminar con el Estatus de Protección Temporal. Eso es TPS. Un fallo que la izquierda recibió como una declaración de guerra.
Padilla declaró que la Corte «ha alcanzado niveles de politización sin precedentes e inaceptables». Whitehouse añadió que los límites de mandato harían al tribunal «más representativo de los estadounidenses de a pie». Para evitar efecto inmediato, la ley no aplicaría hasta el inicio del primer nuevo mandato presidencial tras su promulgación.
Que no te lo cuenten. La Corte Suprema no se volvió «política» cuando falló a favor de la izquierda. Se volvió «política» cuando empezó a fallar en contra. Eso es lo que muestran los números de la encuesta citada por el propio Padilla: la desaprobación es demócrata, no ciudadana en sentido amplio.
Reescribir las reglas del árbitro porque el árbitro no siempre pita a tu favor tiene un nombre. No es reforma judicial. Es captura institucional con traje de ley. El relato se cayó solo.



