Tyece Drake llevaba años advirtiendo que algo malo podía pasar. Nadie la escuchó. O peor: la escucharon y decidieron que el problema era ella.
Drake, comisionada de la Junta de Libertad Condicional del estado de Nueva York desde 2017 y profesional de salud mental, votó en 2023 contra la liberación de Matthew Svanberg, un asesino convicto de 53 años que pasó 25 años preso por dispararle en la cara a un empleado de gasolinera de 26 años durante un robo en Long Island en 1993. Svanberg huyó a Las Vegas tras el crimen y evadió su captura durante cinco años.
Cuando Drake le negó la libertad condicional, Svanberg reaccionó con una diatriba racista. Según una carta enviada a la Junta por un recluso del Centro Correccional Woodbourne que presenció los hechos, Svanberg amenazó con matar a «esa perra negra Drake» si tenía oportunidad, y prometió torturarla antes de hacerlo. «¿Cómo se atreve esa maldita perra negra a creerse por encima de un hombre blanco como yo?», recoge la carta según el texto obtenido por The New York Post.
Drake alertó a las autoridades estatales en repetidas ocasiones. La respuesta institucional fue declarar las amenazas «no sustanciadas» tras una investigación. El propio investigador del Departamento de Correcciones admitió por escrito que «no sustanciado no significa que no ocurrió».
Mientras tanto, Svanberg apeló su negativa en un tribunal del condado de Dutchess y ganó una nueva audiencia. Un juez determinó que no se le podía negar la libertad condicional basándose únicamente en la gravedad del crimen. En la segunda audiencia, la comisionada Tana Agostini —designada por el entonces gobernador Cuomo y señalada por The Post como una funcionaria pro-recluso que se casó con un convicto al que ayudó a salir de prisión— encabezó el panel y escribió la decisión de liberarlo. Svanberg fue puesto en libertad en 2024 y hoy vive con su hermano en Wainscott, Long Island, donde trabajaba en un negocio de surf y kayak en los Hamptons.
Drake fue informada en junio de 2025 de que sería reemplazada. El Departamento de Correcciones y Supervisión Comunitaria afirma que su período simplemente expiró. Drake replica que ese período venció seis años antes de que la removieran.
«He tenido miedo por mi vida durante dos años», declaró Drake al Post. «Cuando me quejé, me despidieron. Eso me ha afectado psicológicamente.»
El relato se cayó solo. Una funcionaria que hizo exactamente lo que se supone que debe hacer una comisionada —proteger al público, ser rigurosa con un homicida que no mostraba remordimiento— pagó el precio con su carrera. El aparato estatal investigó, archivó y siguió adelante. El asesino disfruta del aire de los Hamptons. La burocracia, de su impunidad.
Esto no es un fallo aislado del sistema: es el sistema funcionando exactamente como lo diseñaron quienes priorizan los derechos del recluso sobre la seguridad del ciudadano. Drake pide que se revierta la liberación de Svanberg y que se renueve el liderazgo de la Junta. Que no te lo cuenten.



