Una niña de seis años está muerta. Su madre y su hermana sobrevivieron tras ser atendidas en un hospital de Greenville. El hombre al volante era Jaime Santiago Corona, nacional mexicano deportado tres veces y con antecedentes de conducir en estado de ebriedad, según reporta Fox News Digital.
Corona habría pasado un señal de alto al oeste de Vanceboro, en Carolina del Norte, a apenas una milla del límite del 1.º Distrito Congressional del estado. La víctima fue identificada como Calli Toler. Corona conducía con licencia revocada al momento del choque, de acuerdo con una declaración del representante demócrata Don Davis.
El distrito, que abarca 25 condados y se ubica consistentemente entre los más pobres del país por tasa de pobreza, raramente aparece en los titulares nacionales de inmigración. Eso cambió esta semana.
Laurie Buckhout, candidata republicana y coronel retirada de la Guerra de Irak, busca revancha contra Davis en lo que ahora se describe como un distrito con ligera inclinación republicana. En entrevista exclusiva con Fox News Digital, Buckhout señaló que «bajo la administración Biden, con la supervisión de Don Davis, se permitió la entrada de tantos ilegales al país» y que «un extranjero ilegal pasó un señal de alto y mató a una niña».
Davis, también oficial militar retirado, respondió con un comunicado en el que afirmó apoyar la Ley Laken Riley y subrayó que las leyes federales de inmigración deben aplicarse para garantizar «comunidades seguras» en Carolina del Norte.
Buckhout reconoció que la administración Trump está intentando endurecer los controles migratorios, pero advirtió que las consecuencias de años de permisividad «siguen ocurriendo».
Que no te lo cuenten. Este caso no es una abstracción estadística ni un debate de política pública: es una familia destrozada en un condado rural que ya cargaba con décadas de pobreza. El aparato burocrático que permitió que un hombre deportado tres veces —con historial de conducir intoxicado— siguiera al volante en suelo estadounidense no rinde cuentas ante ningún comité. Rinde cuentas ante las urnas.
La pregunta que el distrito le hará a Don Davis en noviembre no es ideológica. Es concreta: ¿quién pagó el precio de esa laxitud? No la burocracia. Una niña de seis años llamada Calli Toler.



