La economía de Estados Unidos perdió 23.000 empleos en julio, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Los analistas esperaban la creación de 83.000 puestos. La sorpresa fue mayúscula.
La tasa de desempleo bajó al 4,1%, pero ese número no cuenta toda la historia. La BLS revisó a la baja el crecimiento del empleo de los dos meses anteriores en 103.000 puestos, lo que deja el mercado laboral bastante menos sólido de lo que se había informado previamente.
Según la BLS, la creación de empleo alcanzó su punto máximo en marzo, descendió durante los tres meses siguientes y ya había entrado en territorio negativo en junio. Julio no es una anomalía: es la continuación de una tendencia.
Los sectores que más sangran son reveladores. La educación del gobierno local perdió 50.000 empleos en julio, luego de haber registrado escasos cambios durante el año anterior. El comercio minorista perdió 19.000 puestos, con caídas en minoristas de almacén —empresas como Costco y Sam's Club— y en tiendas de mercancía general. Las actividades financieras perdieron otros 14.000 empleos en el mes.
El único sostén visible sigue siendo el sector salud, que sumó 22.000 empleos en julio, aunque a un ritmo más lento que el promedio del último año, impulsado por el envejecimiento de la población.
Y hay un dato que el relato oficial prefiere no subrayar: las ganancias promedio por hora aumentaron un 3,2% respecto al año anterior, por debajo de la inflación. Los trabajadores cobran más en números nominales y tienen menos poder adquisitivo en términos reales.
La Reserva Federal, que hasta ahora había declarado el mercado laboral «mayormente estable» y centrado su atención en la inflación, tendrá que recalibrar ese diagnóstico. Las nuevas cifras podrían encender las alarmas en la institución, según señala la BLS.
La lectura de Contrafuego. Lo que estos datos exponen no es solo una corrección estadística: es el costo acumulado de meses de narrativa oficial que presentaba el empleo como un pilar intacto. La burocracia federal revisó 103.000 puestos a la baja de un plumazo, como si el error fuera un trámite menor. No lo es. Cada revisión a la baja es un trabajador que no existía en el papel y sí en la realidad.
Mientras los salarios reales caen y el aparato estatal pierde empleos en educación local, el sector privado de la salud es el único que aguanta. Eso dice algo sobre dónde crece la economía cuando el gobierno se retira, aunque sea parcialmente. Que no te lo cuenten de otra manera.



