Estados Unidos lanzó este martes una segunda oleada de ataques contra Irán. El objetivo: capacidades militares que Washington identifica como amenaza directa a la navegación en el estrecho de Ormuz.
El Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) lo confirmó en un comunicado publicado en X. La ofensiva comenzó a las 15:00 hora del Este, las 19:00 GMT. Los bombardeos buscan degradar la capacidad de Teherán para bloquear ese paso estratégico del golfo Pérsico.
No fue el primer golpe del día. Horas antes, el Ejército estadounidense ya había atacado objetivos militares iraníes. Según CENTCOM, esa primera oleada «mermó aún más la capacidad» del régimen.
En la segunda ronda, las fuerzas de EE.UU. emplearon municiones de precisión. Los blancos: sistemas de defensa costera, depósitos y plataformas de lanzamiento de misiles de crucero en la isla de Gran Tunb.
La ofensiva retomó impulso desde el fin de semana. El presidente Donald Trump dio por terminada la tregua con Teherán. Desde entonces, los ataques no se han detenido.
Irán respondió con acusaciones. El régimen afirma que Washington «hizo añicos» el memorando de entendimiento para poner fin al conflicto. También informó de la muerte de más de 30 civiles en los ataques de los últimos días.
Trump fue directo: por ahora no quiere negociar. Aun así, reconoció que representantes de ambos países mantuvieron contacto durante el día. Teherán sigue buscando un acuerdo. Washington, por el momento, no lo concede.
El Consejo de Cooperación del Golfo sumó su voz. Acusó a Irán de arrastrar a todo Oriente Medio al caos con sus ataques contra vecinos árabes miembros de esa alianza y contra Jordania.
El estrecho de Ormuz no es un detalle menor. Por ahí transita una porción crítica del comercio mundial de energía. Bloquearlo es un arma de presión que Teherán ha agitado durante décadas. Que EE.UU. actúe con munición de precisión sobre esa capacidad específica dice mucho sobre las prioridades reales de Washington.
La lógica es simple: libre navegación, libre comercio, libre mercado. El aparato militar iraní lleva años apostando a que nadie pagaría el costo de desmantelarlo. Trump está dispuesto a demostrar lo contrario. Que no te lo cuenten.



