ÚLTIMA HORA
Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•
Contrafuego
POLÍTICALATINOAMÉRICAMUNDOCULTURAMEDIOSOPINIÓNsábado 17 de octubre de 2026
El parte El día sin filtro, cada mañana→
Contrafuego
Los frentes
Las voces
El medio
Latinoamérica

El arancel cayó y en horas llegó otro: Estados Unidos ya no es el socio que México creyó tener

Washington cambió de lógica comercial hace años y México sigue apostando a un modelo que ya no existe. El T-MEC no alcanza para tapar esa brecha.
Imagen ilustrativa
domingo 26 de julio de 2026

El jueves pasado, mientras en la Ciudad de México se desarrollaba la tercera ronda de revisión del T-MEC, el gobierno de Donald Trump reemplazó en cuestión de horas un arancel declarado ilegal por la Suprema Corte con uno nuevo: un gravamen de al menos 10 por ciento a unos 60 socios comerciales —México incluido—, fundamentado esta vez en supuestas fallas para prevenir el comercio con países que emplean trabajo forzoso en cadenas de suministro.

Cayó un instrumento legal y en horas apareció otro. Porque lo permanente, según el análisis del economista Enrique Quintana en El Financiero, no es el arancel específico. Es la estrategia.

El libre comercio nunca fue filantropía

Durante casi ocho décadas, Estados Unidos impulsó el GATT, promovió la OMC y defendió la apertura de mercados. No por generosidad: porque ese sistema fortalecía a sus empresas, al dólar y a su liderazgo global. El libre comercio era una estrategia de poder.

Pero los órdenes económicos envejecen. La incorporación de China a la OMC aceleró el desplazamiento manufacturero hacia Asia. La crisis de 2008 erosionó la confianza en las élites económicas. La pandemia exhibió la vulnerabilidad de las cadenas globales de suministro. Y la competencia tecnológica con China terminó por convencer a Washington de que la eficiencia ya no bastaba para preservar su liderazgo.

El resultado: el comercio dejó de ser un principio para convertirse en un instrumento. Si fortalece la capacidad industrial de Estados Unidos, se impulsa. Si genera dependencias riesgosas, se limita. Algunos llaman a esto «geoeconomía»: la subordinación de la política económica a objetivos estratégicos de largo plazo.

Biden ya lo hizo. Trump lo profundizó.

La continuidad entre ambas administraciones no es una paradoja: Biden mantuvo los aranceles a China heredados de Trump, destinó más de 50 mil millones de dólares a la industria de semiconductores mediante la Ley CHIPS y fue su gobierno —no el de Trump— el que impuso en octubre de 2022 los controles de exportación de chips avanzados hacia China. Con Trump cambiaron el estilo y el lenguaje. No el sentido general de la estrategia.

Mientras tanto, México cerró 2025 como el primer proveedor de Estados Unidos, con 15.7 por ciento de sus importaciones. Un dato que suena a victoria y esconde un problema estructural: ese liderazgo se construyó sobre una lógica de costos bajos y cercanía geográfica que Washington ya no valora de la misma forma.

El nuevo Estados Unidos busca reconstruir capacidades industriales, asegurar insumos estratégicos y preservar su liderazgo tecnológico. Ya no evalúa a sus socios solo por los costos que ayudan a reducir, sino por las capacidades que aportan a una estrategia de seguridad mucho más amplia.

Lo que está en juego

Aquí está el nudo que el oficialismo mexicano prefiere no ver. Mientras Washington lleva años actuando bajo esta nueva lógica, el gobierno de la presidenta Sheinbaum sigue apostando a la narrativa de que la cercanía y el T-MEC son escudo suficiente. No lo son.

La discusión que viene no es cómo integrarse mejor al mercado estadounidense. Es cómo convertirse en un socio indispensable para su estrategia tecnológica e industrial. Eso exige certidumbre jurídica, infraestructura moderna, energía confiable e innovación. Exactamente lo que el aparato estatal mexicano lleva años erosionando.

Que no te lo cuenten.

Más de Latinoamérica