Que no te lo cuenten.
Abdul El-Sayed, médico, ex comisionado de salud de Detroit y ex colaborador de CNN, compite hoy por un escaño en el Senado de Estados Unidos representando al Partido Demócrata de Michigan. Pero antes de pedir votos, pidió algo más costoso: que el Estado cerrara negocios y los multara si se resistían.
Durante su fallida campaña para gobernador de Michigan en 2021, El-Sayed fue directo cuando le preguntaron si ordenaría un nuevo cierre estatal por COVID. «No hay duda», respondió. Citó al CDC como respaldo y afirmó que «los cierres en el pasado han sido exitosos». Propuso una «pausa» de dos a tres semanas y advirtió que los negocios que no cumplieran enfrentarían «una multa molesta pero real».
Tradúcelo: un funcionario electo habría tenido el poder de cerrar tu empresa, y si desobedecías, el aparato estatal te cobraba la factura. No es una caricatura del intervencionismo; son sus propias palabras, en campaña, ante las cámaras.
El-Sayed también argumentó que el racismo sistémico y la pobreza explicaban los problemas de distribución de vacunas en ciudades como Detroit. Para combatir la hesitación vacunal, propuso llevar las vacunas «a la puerta de la gente» mediante líderes comunitarios, pastores y organizaciones barriales. La iniciativa privada, en su esquema, brilla por su ausencia.
Hoy su plataforma para el Senado incluye Medicare para Todos, la codificación del derecho al aborto y la expansión del acceso a la llamada «atención de afirmación de género». Su campaña no ha precisado si apoya cirugías de reasignación de sexo para menores.
La trayectoria es coherente: más Estado, más gasto, más control. Cada propuesta amplía el perímetro de la burocracia y reduce el de la libre empresa y la decisión individual. El votante de Michigan que recuerda su negocio cerrado, su multa pendiente o su empleo perdido durante los cierres de pandemia tiene ahora un nombre y una cara para ponerle a esa política.
En Contrafuego lo decimos sin rodeos: la misma ideología que aplaudió encerrar a la gente y sancionar a quienes trabajaban ahora se presenta como solución para Washington. El relato se cayó solo en 2021. La pregunta es si Michigan lo recuerda en 2026.



