Que no te lo cuenten. En el 8.º Distrito Congressional de Míchigan ocurrió algo que los manuales de campaña no contemplan: el candidato que se retiró ganó la primaria republicana.
Thomas Smith, ingeniero retirado de General Motors y pequeño empresario, suspendió su campaña el 18 de julio y entregó su respaldo a Al Lemmo. Incluso envió una nota manuscrita a la Comisión Federal Electoral —porque, según explicó, tenía problemas para acceder al sistema— notificando su retiro. El problema: ya había pasado el plazo para retirar su nombre de la boleta. Y los votantes hicieron lo suyo.
El resultado final: Smith, 50% de los votos. Amir Hassan, el candidato que Trump endorsó y llevó al escenario de un mitin reciente, 33%. Lemmo, a quien Smith había cedido su apoyo, terminó con el 16%.
Hassan es veterano de la Marina de los Estados Unidos y ex agente federal. Durante la campaña, Lemmo lo atacó alegando que había sido demócrata y que era un candidato «caballo de Troya». Smith, por su parte, declaró este miércoles estar «honrado y humillado de que los republicanos me hayan elegido para llevar la pelea a Kristen McDonald Rivet».
El distrito abarca Flint, Saginaw, Midland y Bay City, y ha ganado competitividad en los últimos ciclos electorales. McDonald Rivet, ex senadora estatal por Bay City, ganó el escaño en 2024 derrotando al republicano Paul Junge por más de seis puntos —pero Trump también ganó ese mismo distrito ese año—. Es, en otras palabras, terreno fértil para un volteo republicano en noviembre.
Smith ya anticipó su posición: trabajar con el presidente de la Cámara, Mike Johnson, para expandir la mayoría republicana y avanzar la agenda «America First».
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El episodio revela algo más que una anomalía burocrática. Los votantes del 8.º Distrito ignoraron el sello presidencial y eligieron al hombre que ya había dicho adiós. No es una derrota del movimiento; es una señal de que el electorado de libre empresa tiene criterio propio y no siempre delega su voto en el endorsement de turno, por alto que venga. La base conservadora quiere resultados, no figuras de campaña. McDonald Rivet, que llega al duelo de noviembre con seis puntos de ventaja histórica pero en un distrito que Trump ganó, enfrentará ahora a un candidato que nadie esperaba —y eso, en política, suele ser el perfil más peligroso.



