Abdul El-Sayed no se arrepiente. El candidato demócrata de extrema izquierda al Senado por Míchigan compareció el lunes en el debate final antes de las primarias del 4 de agosto. Le preguntaron si lamentaba sus palabras. No se retractó.
La polémica viene de una reunión privada con donantes. Politico obtuvo el audio. En él, El-Sayed explicaba cómo usar una hipotética victoria en las primarias para mover al Partido Demócrata aún más a la izquierda. La frase exacta: «Idealmente, pones a un ogro en una pica, y todos los demás reciben el mensaje».
En el debate, El-Sayed aclaró a quién se refería. No era su rival directa, la representante Haley Stevens. Era el senador John Fetterman, demócrata de Pensilvania. Lo acusó de haber sido elegido con unos valores y de haberlos «tirado al barro».
La reacción dentro del propio partido fue dura. La representante Hillary Scholten, que respalda a Stevens, calificó el comentario de amenaza «violenta y vulgar». Pidió bajar la temperatura política. Neera Tanden, exfuncionaria de la administración Biden y directora del think tank Center for American Progress, fue más directa. Escribió en X: «Llamar a tu oponente femenina un ogro que quieres empalar no desmiente las acusaciones de que esta carrera tiene un serio problema de sexismo».
El-Sayed ignoró las críticas. Argumentó que los senadores deben rendir cuentas cuando traicionan sus promesas de campaña. Luego pivotó hacia AIPAC, el grupo pro-Israel, y su super PAC, el United Democracy Project, acusándolo de interferir en la primaria.
Gretchen Whitmer, gobernadora de Míchigan, ya había respaldado a Stevens. La encuesta en el estado apunta a problemas para la izquierda dura en bloques de votantes clave.
El relato se cayó solo. Un candidato que se vende como voz de los más vulnerables recurre a imágenes de ejecución pública para disciplinar a sus rivales. No en privado: en una grabación que él no negó. Cuando lo pillaron, no pidió perdón. Explicó mejor la amenaza.
Eso es lo que el progresismo llama renovación democrática. Libre empresa, debate abierto, discrepancia leal: todo eso sobra cuando hay una pica disponible. Que no te lo cuenten.



