ÚLTIMA HORA
Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•
Contrafuego
POLÍTICALATINOAMÉRICAMUNDOCULTURAMEDIOSOPINIÓNsábado 17 de octubre de 2026
El parte El día sin filtro, cada mañana→
Contrafuego
Los frentes
Las voces
El medio
Política

El Congreso quiere proteger el deporte universitario femenino y podría destruirlo

La Protect College Sports Act tiene un lenguaje tan ambiguo que podría anular las leyes estatales que mujeres como Madison Kenyon ganaron en la Corte Suprema. Buenas intenciones, redacción peligrosa.
Imagen ilustrativa
viernes 7 de agosto de 2026

Veintiséis palabras en el título y ninguna garantía real para las mujeres. Eso, en esencia, es el problema con la Protect College Sports Act que avanza en el Congreso de Estados Unidos.

El 30 de junio pasado, la Corte Suprema confirmó las leyes de Idaho y Virginia Occidental que reservan la competencia femenina a atletas biológicamente femeninas. Fue el cierre de años de litigios. Madison Kenyon, exatleta de la Universidad Estatal de Idaho y parte del caso Little v. Hecox, lo vivió en primera persona: durante su primer año universitario compitió en atletismo y campo a través contra un atleta varón habilitado para competir en eventos femeninos. «Carrera tras carrera, mis compañeras y yo entrenamos más duro, nos esforzamos más, y él nos ganó siempre», relató según la fuente.

Veintisiete estados tienen hoy leyes que protegen el deporte femenino de la intrusión masculina. La victoria en el Supremo confirmó que cada estado tiene ese derecho. Pero ahora, según advierten la organización Alliance Defending Freedom (ADF) y la propia Kenyon, el proyecto federal podría deshacer exactamente eso.

El nudo del problema está en el lenguaje. La Protect College Sports Act establece reglas generales de elegibilidad colegial y limita la capacidad de los estados para regular la elegibilidad. Muchas de las leyes estatales clasifican el sexo como un criterio de elegibilidad y declaran a los hombres inelegibles para competir en equipos femeninos. Si el proyecto federal restringe esa potestad estatal, la puerta queda entreabierta para nuevas demandas.

Kristen Waggoner, directora ejecutiva de ADF, lo dice sin rodeos según la fuente: «El lenguaje de este proyecto es lo suficientemente impreciso como para que un juez activista haga todo tipo de daño». La organización lleva casi una década litigando estos casos. En Virginia Occidental documentaron que un solo varón desplazó a más de 470 chicas más de 1.400 veces, incluido un campeonato estatal.

El presidente Trump firmó una orden ejecutiva que reconoce la distinción biológica entre hombre y mujer y ordena al gobierno federal mantener a los hombres fuera del deporte femenino. Trump también instó al Congreso a aprobar esta misma ley antes del receso. La ironía es que el instrumento legislativo pensado para consolidar esa política podría socavarla.

El senador Ted Cruz y sus copatrocinadores tienen, según todas las fuentes, intenciones genuinas. Pero como señala ADF: las buenas intenciones no ganan juicios. La precisión sí.

Esto es lo que ocurre cuando la burocracia legislativa avanza más rápido que la claridad jurídica. Años de lucha de atletas reales, con nombres y apellidos, en pistas reales, ante tribunales reales, pueden quedar expuestos a otra ronda de litigios porque alguien no definió con suficiente rigor qué es «elegibilidad». El relato de que este proyecto «protege» a las mujeres se cae solo con leer el texto. Que el Congreso lo corrija antes de que otra generación de atletas pague el precio.

Más de Política