La Cámara de Representantes votó este miércoles sobre la llamada «Stop Insider Trading Act». La ley impondría restricciones severas a la compra de acciones individuales por parte de legisladores, sus cónyuges e hijos dependientes mientras estén en funciones. También obligaría a notificar cualquier venta con entre 7 y 14 días de anticipación. Los infractores enfrentarían multas y escrutinio ético.
Es el intento más serio de regular el trading congressional desde la ley STOCK Act de 2012. Pero el camino es cuesta arriba. En el Senado hay poco apetito por el proyecto en su forma actual. Y en la Cámara, la izquierda ya encontró su excusa para votar en contra.
La representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY) declaró que los republicanos «colaron medidas masivas de supresión del voto al estilo SAVE Act» dentro del proyecto. Lo llamó «un esfuerzo para sabotear el voto por correo disfrazado de prohibición de trading». Votó en contra.
Mientras tanto, los datos hablan solos.
Según cifras de Quiver Quantitative citadas por el New York Post, el hogar del representante Ro Khanna (D-Calif.) realizó 4.772 operaciones el año pasado. El monto total: 65,9 millones de dólares. Khanna declaró en redes sociales que no posee ni opera acciones y que «ha liderado la lucha por prohibir el trading». Atribuyó las operaciones a un fideicomiso administrado de forma independiente por sus suegros.
El hogar de la exspeaker Nancy Pelosi (D-Calif.) registró operaciones por 52.525.000 dólares en 21 ocasiones durante el último año. Su vocero Ian Krager dijo al Post que «la representante Pelosi no posee acciones y no tiene conocimiento ni participación posterior en ninguna transacción». Pelosi apoya públicamente restricciones al trading desde 2022. Antes decía que los legisladores «deberían poder participar» en el mercado libre. Sus palabras exactas.
El representante republicano Michael McCaul (R-Texas) movió cerca de 48 millones de dólares en 980 operaciones distintas. Su equipo señaló que su esposa posee activos propios y que un gestor externo realiza las compras «sin su dirección».
El representante Tony Wied (R-Wis.) operó 25,9 millones de dólares en 19 transacciones. Apoya el proyecto, pero advirtió que «no va lo suficientemente lejos». «El insider trading ya es completamente ilegal», dijo al Post. Señaló que el problema real son los políticos de carrera que usan sus conexiones para enriquecerse como lobistas y contratistas federales después de dejar el cargo.
Que no te lo cuenten. Los mayores operadores del Congreso son, en su mayoría, los mismos que llevan años posando como cruzados de la transparencia. El relato se cayó solo con una planilla de Excel. La burocracia legislativa protege a sus propios: el proyecto tiene excepciones, no prohíbe vender, y aun así enfrenta resistencia de quienes más tienen que perder. El principio en juego es simple: un legislador no puede servir al ciudadano y al mismo tiempo operar mercados con información que el ciudadano jamás tendrá. Eso no es libre mercado. Es doble vara con fuero.


